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Sobre el Hombre de mi Vida...
Fue hace como 8 años (creo que a mediados de julio, en el cumpleaños de mi mamá) cuando me enteré de su existencia. De inmediato me intrigó. No entendía qué diablos estaba causando en mí. Fue un golpe de Amor instantaneo. Amor-Amor. Amor, sin duda alguna. Sin admiración, sin respeto, sin química, sin costumbre; sin todas esas cosas que te hacen dudar que sea Amor, pero todo eso y mucho más, vendría después. Desde el primer momento supe que tendríamos una relación sumamente especial y así ha sido. Este hombre me ama y lo sé. Pero además lo demuestra y me lo recuerda con hechos y palabras para que no quepa la menor duda: "Te Amo con todo mi Corazón". Yo le respondo cada vez más segura: "Y tu eres el hombre de mi vida". Y lo es. Tiene y entrega lo que cualquiera puede desear. Me respeta, escucha y procura entenderme. Respeta mi forma de ser y además, la defiende ante aquellos que no la comprenden. Respeta mis opiniones y pregunta por mis sueños. Procura hacerme feliz, es sumamente cariñoso y no le importa demostrarlo. Digamoslo fácil y claro: dista de ser un discapacitado emocional.
Sabe que nunca compartiré su gusto por los video juegos, pero sé que no por ello dejará de compartirlos conmigo (son su pasión) y sé que no descansará hasta que un día me anime a dejarme enseñar, porque así es con todo: constante, tenaz, amoroso, compartido. Siempre me sorprende. Es inteligente y tiene una capacidad de entendimiento impresionante y es que por sobre todas las cosas, sabe escuchar.
Compartimos el gusto por la música, libros, películas (si una le gusta puede verla hasta aprendérsela de memoria), le gusta el arte en general. La pintura le llama especialmente la atención. Le encanta organizar y asistir a fiestas, disfruta bailar, sabe quienes son sus amigos (tiene enorme facilidad para establecer relaciones) y es un experto en el arte de dar y compartir. Le encanta contar chistes, hacer bromas, es un perfecto anfitrión. No le teme al ridículo. Además es un Ser netamente espiritual. Tiene muy claro su concepto de Dios. Es honesto, leal y nunca olvida una promesa. Tiene un alto sentido de la justicia y sin embargo, no está alejado de la moda y la actualidad: siempre bien vestido para la ocasión, siempre al día de 'lo último'.
Compartimos el gusto por la música, libros, películas (si una le gusta puede verla hasta aprendérsela de memoria), le gusta el arte en general. La pintura le llama especialmente la atención. Le encanta organizar y asistir a fiestas, disfruta bailar, sabe quienes son sus amigos (tiene enorme facilidad para establecer relaciones) y es un experto en el arte de dar y compartir. Le encanta contar chistes, hacer bromas, es un perfecto anfitrión. No le teme al ridículo. Además es un Ser netamente espiritual. Tiene muy claro su concepto de Dios. Es honesto, leal y nunca olvida una promesa. Tiene un alto sentido de la justicia y sin embargo, no está alejado de la moda y la actualidad: siempre bien vestido para la ocasión, siempre al día de 'lo último'.
Es capaz de convertir un día cualquiera en uno verdaderamente Especial. Me ha enseñado que el amor no tiene un límite: justo cuando creo que no puedo amarlo más, hace algo y el amor se multiplica. Por si fuera poco, no me canso de verlo: guapo, alto, seguro de sí mismo; siempre bronceado, atlético, atractivo, varonil, de sonrisa seductora, mirada sincera (ojos maravillosos) y risa fácil. Cabello brillante, casi siempre revuelto. Cuando entra a un lugar, la gente voltea a verlo.
Siempre activo (a veces demasiado) es hábil para los deportes, principalmente los extremos. Rebelde y temerario para todo. Hasta para enamorarse. Sabe que casarme no es un objetivo en mi vida y últimamente me pregunta mucho sobre si pienso ser mamá... como siempre, le respondo con la verdad y sin miedo: "si algún día me caso, tiene que ser con un hombre que me ame, me trate y me respete como tú. Si algún día tengo un hijo y lo pudiera elegir, tendría que ser exactamente igual a ti..." y es que ¿porqué habría de conformarme con menos?
"Si Dios no te da hijos, el Diablo te da sobrinos" dice un dicho Español. No existe una mentira más grande. No sé si llegue el día en que yo tenga un hijo (y no sé si sea Dios quien lo decida) pero Ser Tía y tener como sobrino al hombre ideal, a este Gigante de siete años y nombre de cinco letras (y que además me Ama) es sin duda una de las mayores bendiciones que se puedan siquiera soñar y la vida entera no me alcanzaría para agradecerla. Te amo Diego.
Siempre activo (a veces demasiado) es hábil para los deportes, principalmente los extremos. Rebelde y temerario para todo. Hasta para enamorarse. Sabe que casarme no es un objetivo en mi vida y últimamente me pregunta mucho sobre si pienso ser mamá... como siempre, le respondo con la verdad y sin miedo: "si algún día me caso, tiene que ser con un hombre que me ame, me trate y me respete como tú. Si algún día tengo un hijo y lo pudiera elegir, tendría que ser exactamente igual a ti..." y es que ¿porqué habría de conformarme con menos?
"Si Dios no te da hijos, el Diablo te da sobrinos" dice un dicho Español. No existe una mentira más grande. No sé si llegue el día en que yo tenga un hijo (y no sé si sea Dios quien lo decida) pero Ser Tía y tener como sobrino al hombre ideal, a este Gigante de siete años y nombre de cinco letras (y que además me Ama) es sin duda una de las mayores bendiciones que se puedan siquiera soñar y la vida entera no me alcanzaría para agradecerla. Te amo Diego.
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Random Thoughts / Dreams Recurrentes
Posted by Chilanga Catastrófica
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1:43 p.m.
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Random Thoughts,
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Tengo días que no puedo terminar ni un post. Nada de lo que he escrito me gusta. Casi nada me parece digno de contarse y lo que me parece digno de contarse no me gusta cómo queda cuándo lo escribo. Paso el día pensando en qué puedo escribir ¿porqué para mi esto se ha vuelto tan importante?, al segundo siguiente me doy cuenta de que si no vuelvo a escribir, tampoco pasa nada, pero siento que me hace bien...Mis días de insomnio los usaba para escribir mis posts, pero el colmo es que ahora que NO tengo insomnio tengo una especie de Random Dreams que me atacan y no me permiten descansar. Llega uno tras otro y muchas veces despierto angustiada. No siempre recuerdo qué soñé. Sé que tengo sesiones de ‘loops’ del mismo maldito sueño y en medio de uno y otro a ratos me siento cansada e intento parar de soñar. Quiero despertar y a ratos hasta deseo que el insomnio vuelva (al menos así podría sentarme a escribir), pero en verdad, no puedo porque el cansancio es mayor y solo deseo dormir o seguir durmiendo, pero descansar. Los sueños que recuerdo provocan que durante el día, le de vuelta a varias ideas en mi cabeza (hace tiempo me decían que los sueños son los temas que dejamos “pendientes”...). Creo que tengo muchos temas que resolver.
No importa de dónde parta, termino siempre en las mismas ideas recurrentes. Ejemplo...voy rumbo al trabajo pienso que tengo que llegar a terminar más de un reporte pendiente, trabajo atrasado. Inmediatamente me pregunto si soy buena jefa. No estoy siendo un buen ejemplo. Estos chicos merecen alguien mejor. Pero sí sé cómo ser buena jefa, es sólo que no tengo ganas de trabajar. Quisiera poder sentarme frente a una computadora y escribir todo el día. Mejor aun si esa computadora está en una mesa y esa mesa se encuentra frente al Mar. ¿Pero a quién pretendo engañar? Eso nunca va a pasar. Si estando “activa” no logro escribir, sentada todo el día en una playa solitaria, menos. ¿Y de qué viviría? Definitivamente tengo que regresar al ejercicio; estoy clavándome en mucha estupidez. El ejercicio me ayuda a relajarme y poder descansar, a dormir bien y por lo tanto, pensar "mejor". Pero como no estoy concentrada ni descansada, Yoga no es la opción. Seguro ni logro pararme de cabeza otra vez. Además, he engordado. Y ¿cómo no voy a engordar? Si no me paro por el gimnasio, porque salgo tarde de trabajar (y aun así hay trabajo atrasado) y no descanso al dormir. En pocas palabras: he subido de peso (estoy gorda), tengo que regresar al gimnasio, tengo que descansar y poder levantarme temprano… ¿y a qué hora voy a escribir? Ya sé. Me voy a salir temprano de trabajar, me voy a ir al gimnasio y voy a llegar temprano a casa para leer un poco y con suerte escribo algo. Ojalá no llueva, porque ya me tocó salirme temprano y quedarme atrapada horas debajo de una tormenta sin ejercicio, sin leer, sin escribir, sin dormir bien y sin haber adelantado el trabajo... Sexo. Hace falta un poco (al menos un poco) de sexo. Es LA opción. Pero no puedo mientras me sienta gorda. Urge encontrar la forma de relajarme bien para dormir igual. Leer ayuda, pero no me concentro y entonces recuerdo no haber escuchado al Grillito las últimas noches. Su canto me ayuda a relajarme. ¿Será que cuando llueve se duerme? ¿O se habrá mudado ya de mi depa? Y a todo esto ¿cómo diablos llegó un grillo a un quinto piso? Tal vez ya murió congelado cuando la tormenta o se ahogó. O tal vez sólo duerma estos días. La tormenta de hielo. Quería dedicarle un post. Se quedó en draft. Quería contar que esa tormenta me llevó a pasar una de las mejores y más descansadas noches que he tenido en mucho tiempo. ¡Qué ganas de repetirla!. Después de haber estado en el coche por horas y con el agua hasta media puerta, hielo por todos lados (parecía que había nevado) busqué refugio en el único lugar en dónde nada parece ser más importante. Pero no es el lugar, sino quién vive ahí. Para mi suerte, es un renegado natural. Estaba despierto después de media noche cuando llegué buscando refugio. Me recibió con fiesta y abrazos, sin preguntarse qué hora era. Me sirvió un cafecito caliente, me dio un masaje relajante y escuchó toda la historia de mi día con atención y cara de asombro. De inmediato me invitó a dormir y por supuesto que yo acepté sin pensarlo. Me abrazó toda la noche y antes de dormir me hizo cariñitos en la cara y agradeció a su Dios por todo lo que tiene a su alrededor (incluida yo) y por todo lo que tuvo ese día. Principalmente por la tormenta "pues gracias a ella me había ido a dormir con él". Qué bien dormí esa noche. No cabe duda que es el Hombre Ideal, el hombre de mis sueños y de mi vida. Esta noche viene a quedarse conmigo. Hoy toca desvelarnos con pláticas fantásticas y películas que ya hemos visto. Seguro me hará cariñitos en la cara. Tengo que dedicar un post de este Hombre Maravilloso. Seguro preguntará por el Grillito. ¿Alguien sabe qué comen los grillos? Tal vez se fue por falta de comida. En fin. Hoy eso no importa: Hoy seguro dormiré bien.
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Aviso de Oportunidad...
Posted by Chilanga Catastrófica
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3:56 p.m.
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ATENCIÓN
¿Su mejor amigo es el único soltero de la Banda? ¿Su hermano no sale ni en rifa? ¿Su hijo se niega a dejar la soltería? ¿Se le terminaron las bodas y no hay más candidatos que los famosos Incasables? No lo dude más...
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MUY IMPORTANTE: LA EMPRESA NO SE HACE RESPONSABLE DE LA CALIDAD DE LA "ESPOSA"; NO ACEPTA SER INVITADA, NI CUBRIR GASTOS DE BODA. UNA VEZ CASADO EL CLIENTE, NO SE ACEPTAN DEVOLUCIONES y/o RECLAMACIONES.
REQUISITOS INDISPENSABLES:
A) Finiquitar compromiso con el "Servicio" (La que suscribe)
B) Compromiso emocional de la "Empresa" hacia el "Cliente".
*Tiempo de Resultados Variable. (Récord Máximo: seis meses a partir de que el "Cliente" y "Empresa" finiquitan Relación)
**NINGUN EX-NOVIO SIN CASARSE. Casos de éxito documentados disponibles con La Doctora
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Reencuentros y Despedidas
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6:37 p.m.
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Te veo reflejado en el espejo. Caminas hacia mi, me preparo e intento no perder el hilo de la conversación. Lalo me cuenta que trabaja contigo. No me dice nada nuevo pero intento levantar las cejas de cuándo en cuándo aparentando sorpresa, aunque sus ojos no están atentos a los míos. A ratos, tengo que poner la mano sobre el pecho fingiendo tos o risa para que despegue los ojos del escote.
Cuando te ve llegar, intenta presentarnos y se nota confundido cuando nos saludamos con tal naturalidad y complicidad. Observo como sigue la ruta de tu mano que recorre mi espalda de arriba abajo para luego tomarme discreta pero firmemente por la cintura jalándome hacia ti. No ofrezco resistencia pero mis manos no te tocan y beso el aire, indiferente (sé lo mucho que odias que haga eso). Al sentirme fría, me sueltas, pero te mantienes cerca de mi. Demasiado. Nuestros cuerpos parecen casi unidos, puedo sentir tu respiración… saludas a Lalo, más no lo ves. Al tiempo que yo intento continuar con la conversación, ahora son tus ojos los que acarician mi escote y se deslizan por el cuello, buscando mis labios, mi ojos. Mi mirada sostiene la de él y se ve auténticamente turbado (parece interrogarme, trata entender si debe quedarse) pero eres su jefe y nuestra pública intimidad lo incomoda, lo lleva al límite y con las orejas rojas anuncia que saludará a alguien. Lo ignoras. Aprovecho para separarme de ti, pero tu olor ya está recorriendo todo mi cuerpo y el calor parece apoderarse de mi vientre y disparar oleadas en todas direcciones. Lo haces notar, cuando pasas discretamente el dorso de tus dedos sobre mi brazo, como peinando mis vellos hacia abajo. Siempre te encantó cómo me delatan...
No te regalo mi mirada. Acerco la copa, me mojo los labios con la legua y recorro el salón y cuando llego de nuevo a ti, con la mirada ordeno “No-me-to-ques”
- Eres una cabrona… - dices en un susurro, acercando el vaso a tus labios para disimular.
No puedo evitar sonreír satisfecha. Halagada busco tu mirada. Fijo mis ojos en tu cara arqueando las cejas, la sonrisa torcida. Incómodo, desvías la mirada, recorres el salón buscándola supongo… me tomas del codo, firme pero discretamente me llevas hacia el rincón más cercano. Tus ojos fijos en el escote. Siento cómo crecen en ti el enojo y la excitación; tu respiración se vuelve anormal y recuerdo mi imagen, reflejada en la puerta. Me encantó lo que ví. Jamás me había visto mejor. Llamo a lapuerta y me pregunto ¿qué hago aquí? Me preguntas lo mismo.
- Me invitaron – respondo infantilmente
- ¿A si? ¿Quién? - me sorprende que me sigas el juego
- ¿Qué importa? Pero creo que me confundí… entendí que nos veríamos aquí… no debe tardar en llegar– me río divertida y de nuevo paseo mis ojos buscando
- No quiero un desmadre - levantas el vaso diciendo salud a alguien a distancia.
- ¿Desmadre? Somos adultos ¿o no? - Rozo tu mejilla con la mía al hablarte al oído.
Tu cuerpo no me defrauda y responde inmediatamente. No puedo evitar una risa que yo misma no se diferenciar entre nervios o diversión al tiempo que mi cuerpo responde a la memoria de tu aroma, al contacto… Abres la puerta de la biblioteca que está justo detrás de mí y en un movimiento, ambos estamos dentro. Al tiempo que cierras la puerta con tu cuerpo, me jalas hacia ti. Nuevamente, no me resisto… por el contrario… soy más ligera ahora, pero mis brazos permanecen colgando. Sé qué te enciende y sé qué te encabrona. Tus brazos me rodean con fuerza. Busco en mi si hay calor o humedad.
- He pensado mucho en ti. Pensé en llamarte – dices bajito
- No me digas, ¿Pensabas invitarme? –
Cuando te ve llegar, intenta presentarnos y se nota confundido cuando nos saludamos con tal naturalidad y complicidad. Observo como sigue la ruta de tu mano que recorre mi espalda de arriba abajo para luego tomarme discreta pero firmemente por la cintura jalándome hacia ti. No ofrezco resistencia pero mis manos no te tocan y beso el aire, indiferente (sé lo mucho que odias que haga eso). Al sentirme fría, me sueltas, pero te mantienes cerca de mi. Demasiado. Nuestros cuerpos parecen casi unidos, puedo sentir tu respiración… saludas a Lalo, más no lo ves. Al tiempo que yo intento continuar con la conversación, ahora son tus ojos los que acarician mi escote y se deslizan por el cuello, buscando mis labios, mi ojos. Mi mirada sostiene la de él y se ve auténticamente turbado (parece interrogarme, trata entender si debe quedarse) pero eres su jefe y nuestra pública intimidad lo incomoda, lo lleva al límite y con las orejas rojas anuncia que saludará a alguien. Lo ignoras. Aprovecho para separarme de ti, pero tu olor ya está recorriendo todo mi cuerpo y el calor parece apoderarse de mi vientre y disparar oleadas en todas direcciones. Lo haces notar, cuando pasas discretamente el dorso de tus dedos sobre mi brazo, como peinando mis vellos hacia abajo. Siempre te encantó cómo me delatan...
No te regalo mi mirada. Acerco la copa, me mojo los labios con la legua y recorro el salón y cuando llego de nuevo a ti, con la mirada ordeno “No-me-to-ques”
- Eres una cabrona… - dices en un susurro, acercando el vaso a tus labios para disimular.
No puedo evitar sonreír satisfecha. Halagada busco tu mirada. Fijo mis ojos en tu cara arqueando las cejas, la sonrisa torcida. Incómodo, desvías la mirada, recorres el salón buscándola supongo… me tomas del codo, firme pero discretamente me llevas hacia el rincón más cercano. Tus ojos fijos en el escote. Siento cómo crecen en ti el enojo y la excitación; tu respiración se vuelve anormal y recuerdo mi imagen, reflejada en la puerta. Me encantó lo que ví. Jamás me había visto mejor. Llamo a lapuerta y me pregunto ¿qué hago aquí? Me preguntas lo mismo.
- Me invitaron – respondo infantilmente
- ¿A si? ¿Quién? - me sorprende que me sigas el juego
- ¿Qué importa? Pero creo que me confundí… entendí que nos veríamos aquí… no debe tardar en llegar– me río divertida y de nuevo paseo mis ojos buscando
- No quiero un desmadre - levantas el vaso diciendo salud a alguien a distancia.
- ¿Desmadre? Somos adultos ¿o no? - Rozo tu mejilla con la mía al hablarte al oído.
Tu cuerpo no me defrauda y responde inmediatamente. No puedo evitar una risa que yo misma no se diferenciar entre nervios o diversión al tiempo que mi cuerpo responde a la memoria de tu aroma, al contacto… Abres la puerta de la biblioteca que está justo detrás de mí y en un movimiento, ambos estamos dentro. Al tiempo que cierras la puerta con tu cuerpo, me jalas hacia ti. Nuevamente, no me resisto… por el contrario… soy más ligera ahora, pero mis brazos permanecen colgando. Sé qué te enciende y sé qué te encabrona. Tus brazos me rodean con fuerza. Busco en mi si hay calor o humedad.
- He pensado mucho en ti. Pensé en llamarte – dices bajito
- No me digas, ¿Pensabas invitarme? –
Tus labios se abren quieren hablar, besar, morder, todo al mismo tiempo rozando mi cuello, pero no hacen nada. Las palabras se te ahogan en la garganta y solo haces ese sonido que parece quejido. Esa mezcla de impotencia y placer.
- ¿Me extrañas?— tu arrogancia y cinismo no dejan de sorprenderme y río más fuerte. Tapas mi boca, buscas cerrar con llave… no hay llave… te ves nervioso. Recuerdas que juré no llamarte aunque me urgiera tu cuerpo...
- ¿Me extrañas?— tu arrogancia y cinismo no dejan de sorprenderme y río más fuerte. Tapas mi boca, buscas cerrar con llave… no hay llave… te ves nervioso. Recuerdas que juré no llamarte aunque me urgiera tu cuerpo...
— Si no me extrañaste ¿Qué haces aquí? – casi estás enojado…
— Vine a desearles suerte para la boda - Ah! y a perdonarte – me haces a un lado y buscas mi cara. Sabes que no se fingir ese desprecio, que es natural.
No paro de sonreír. Me arreglo el vestido sin dejar de verte, cuando llego al escote siento tu cuerpo de golpe sobre de mi, tu cara intenta perderse en él, tus manos actúan rápidamente subiendo mi vestido al tiempo de que pierdes todo control al sentir mi piel, como siempre. Me pegas a la ventana y dices algo como:
- Hay que despedirnos bien, como mejor nos sale
- No quiero. Además, me esperan – digo mientras lo señalo con la cabeza. Está recargado con el pie en la pared, mochila al hombro, encendiendo el cigarro. El solo verlo me hace estremecer y por alguna mágica razón, sabes que esto no lo provocas tu, mientras tu cara se pasma y lo buscas por la ventana, abro la puerta y Ella… ¡No entiendo cómo no me reconoce!, pero me divierte aun más. La felicito, la abrazo, les deseo SUERTE (me parece más chaparra que nunca) no disimula su asombro. Tu cara de culpa y el pantalón te delatan. Tengo ganas de reír hasta llorar y casi no puedo caminar.
— Vine a desearles suerte para la boda - Ah! y a perdonarte – me haces a un lado y buscas mi cara. Sabes que no se fingir ese desprecio, que es natural.
No paro de sonreír. Me arreglo el vestido sin dejar de verte, cuando llego al escote siento tu cuerpo de golpe sobre de mi, tu cara intenta perderse en él, tus manos actúan rápidamente subiendo mi vestido al tiempo de que pierdes todo control al sentir mi piel, como siempre. Me pegas a la ventana y dices algo como:
- Hay que despedirnos bien, como mejor nos sale
- No quiero. Además, me esperan – digo mientras lo señalo con la cabeza. Está recargado con el pie en la pared, mochila al hombro, encendiendo el cigarro. El solo verlo me hace estremecer y por alguna mágica razón, sabes que esto no lo provocas tu, mientras tu cara se pasma y lo buscas por la ventana, abro la puerta y Ella… ¡No entiendo cómo no me reconoce!, pero me divierte aun más. La felicito, la abrazo, les deseo SUERTE (me parece más chaparra que nunca) no disimula su asombro. Tu cara de culpa y el pantalón te delatan. Tengo ganas de reír hasta llorar y casi no puedo caminar.
Una alarma se escucha a lo lejos mientras bajo la escalera, que parece desaparecer bajo mis pies y sin saber cómo, estoy afuera, buscándolo. Lo veo parado al otro lado de la calle, la distancia parece enorme. Camina y espera que lo siga. La alarma suena cada vez más fuerte y cercana… gira, busca mi mirada. Levanto la mano para despedirme al tiempo que empiezo a caminar hacia el lado contrario. La alarma es insoportable. Abro los ojos al tiempo que mi mano alcanza el despertador y todo desaparece.
Maldito lunes y lloviendo… no voy a llegar nunca. Sin pensarlo, corro a la regadera y es sólo hasta que el agua cae sobre mi cara, que sonrío y brotan lágrimas.
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La Afición en Imágenes
Posted by Chilanga Catastrófica
on
1:10 a.m.
in
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Algunas Fotos
Posted by Chilanga Catastrófica
on
2:48 p.m.
in
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Desconsuelo
Posted by Chilanga Catastrófica
on
11:30 p.m.
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Insomnio
Despierto. Se que es de madrugada. Apenas había caído en el sueño cuando me descubro cayendo de prisa fuera de él. No abro los ojos. Me descubro sola. Me recuerdo sola. Maldito insomnio.Despierto sin abrir los ojos. Despierto de nuevo sin piel, en carne viva, el corazón con la herida milenaria despierta, latiendo. Más viva que nunca. Más aun. Grande. Fresca. Sangrante. Sangre que hierve sin servir de nada su calor. Sin contagiar (¿de qué sirve la sangre caliente?). Las sábanas frías, la madrugada húmeda. La cama enorme. Sola. Tengo frío.
Llega el amanecer y hoy nada amanece. Ni yo. Llueve. Todo es gris. Llueve afuera, llueve dentro. Lluevo yo. La memoria, el recuerdo, el sueño ¿estoy o no estoy despierta? Debo estar despierta pues estoy cansada. El cuerpo pesa cada vez mas mientras más se acerca el momento de levantarme. Hoy ya nada es perfecto. Ni esperanzador, ni exitoso. Carajo. Tener que ir al nuevo trabajo viejo, con cara nueva, ojos nuevos, mente fresca, dolores antiguos. No puedo. Estoy cansada. Maldito insomnio.
Mar. Oaxaca. Quiero Oaxaca. Necesito mar. Me urge el Mar. Me urge.
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Tus Manos
¿No ves lo que tus manos pueden?¿No lo ves?
Son llaves. Tocas y abres.
Se abre mi alma y más llaves....
tocas y vuelven a abrir
¿entiendes lo qué pasa otra vez?
Aun de lejos, me abres:
tus llaves me tocan
Llaves de mis ojos: me veo
Llaves de mi piel: me siento
Llaves de mi agua: me inundas
Llaves de mi mente: me sueño
Llaves de mi paz: se escapa...
(Manos que abren tarros, tocan puertas...manos- llaves)
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Mi Viejo y el Mar
Posted by Chilanga Catastrófica
on
2:56 p.m.
in
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Fin de semana: visita relámpago al Mar. Siempre me quedo con ganas de más Mar cuando voy por varios días y ahora, ir de ida y vuelta... pero valía la pena y urgía "la medicina". Tenía en mente un lechero (bien cargado) en La Parroquia, platicar largo y tendido con mi Amiga del Alma y saludar al Mar, cómo quien le dice: al ratito vuelvo, solo pasaba por aquí, para que no te olvides de mi.Mochila al hombro con lo básico: traje de baño, pareo favorito, libro, mi música (bendito i-pod), libreta de notas... en realidad no necesitaba nada más (en una de esas no me daba tiempo ni de sacarlas de la mochila). Y muy colocado entre ceja, oreja y corazón, se coló Mi Abuelo. El Ingeniero. A casi 7 meses que se fue, me seguía enojando la idea de que hubiéramos dejado Veracruz "para después”. Pa' los Noventa (como si pasar de los --¿30? ¿40? ¿60?-- no tuviera suficiente chiste). El caso es que cada segundo en Veracruz, traje a El Viejo presente. Creo que a ratos, hasta cargando.
El domingo, después de desayunar (dos lecheros bien cargados, huevos tirados) y para despedirme de el mar, caminamos por el malecón y un par de ojos y media sonrisa 'a lo Monalisa' (que en mejores momentos, seguro fue de galán), se cruzaron por nuestro camino. Les sonreí y cuando estaba por olvidarlos, de la nada aparecieron junto a mi, ahora con voz: Don Rafael. Marino retirado. Once hijos, otros tantos nietos y creo que seis bisnietos. Jarocho-Chilango del Mundo, 89 años y solo quería hablar un poco “pues la boca a ratos hasta le sabe a quinto”. Él comenzó a hablar y mis ojos a desbordarse. Todo el mar que había visto esos días, se escapaba a mares (valga la redundancia). Nos acompañó a caminar y yo ya no me quería despedir no quería dejarlo ir (otra vez). Había tanto que decirnos...Quería abrazarlo y decirle: pero mira, qué bien te va este cuerpo, ya podrías haber agarrado uno más nuevito, qué necedad con la misma edad, aunque se ve que estás cómodo... se ve que andas bien de dinero...
Veía su nariz, sus poros; su cara no era su cara. Sus ojos nublados por la edad y las cataratas, las canas mal cortadas en bigote y barba. Su risa entrecortada por los recuerdos subiéndole desde la panza y atorándose en la garganta. Me contó que a diferencia de los Viajeros, los de un amor en cada puerta, los Marineros entienden las ventajas de la distancia del Amor en cada Puerto.
Veía su nariz, sus poros; su cara no era su cara. Sus ojos nublados por la edad y las cataratas, las canas mal cortadas en bigote y barba. Su risa entrecortada por los recuerdos subiéndole desde la panza y atorándose en la garganta. Me contó que a diferencia de los Viajeros, los de un amor en cada puerta, los Marineros entienden las ventajas de la distancia del Amor en cada Puerto.
Mientras lo escuchaba a mi se me agolpaban las preguntas que había estado acumulando estos meses: ¿porqué no me había respondido aquella madrugada en la cama del hospital?, ¿me había escuchado?, ¿ya viste lo que escribo? ¿te gusta? (me da terror su crítica feroz). Quería saber si no le molestaba que aun no pusiéramos su lápida ni Epitafio y explicarle mi teoría: tal vez todos, sin decirlo, queremos dejarle mas libre el tránsito si decide dejar de estar ahí, donde duerme ahora. ¿Te gustó la despedida Viejo? canciones cubanas, anécdotas, fotos, todos de blanco, nada de luto...linda ¿no?
Pero no lo hice. Por mucho que Don Rafael hubiera visto navegando por los siete mares o habiendo sentido lo que sintió cuando entró un día de tormenta en Cayo Alacranes y escuchó los cantos de las Sirenas, seguro nada se habría comparado con la impresión de tener una verdadera loca suelta en el Puerto y parada frente a él, hablándole de la otra vida, la que no vivió siendo mi Abuelo o peor aun, seguro hasta le espantaría la buena costumbre de abordar a los extraños.
Pero no lo hice. Por mucho que Don Rafael hubiera visto navegando por los siete mares o habiendo sentido lo que sintió cuando entró un día de tormenta en Cayo Alacranes y escuchó los cantos de las Sirenas, seguro nada se habría comparado con la impresión de tener una verdadera loca suelta en el Puerto y parada frente a él, hablándole de la otra vida, la que no vivió siendo mi Abuelo o peor aun, seguro hasta le espantaría la buena costumbre de abordar a los extraños.
Ya era de agradecerse que siguiera platicando conmigo sin entender nadita el porqué me había dado por llorar y hasta ignorándolo. Pero no conforme, me regaló un beso, su teléfono y al despedirnos hasta me dejó tomarle una foto, que de milagro salió enfocada por como me temblaban las manos.
Mientras por la carretera me alejaba de el Puerto, agradecí la visita relámpago y sobretodo el regalo que vino del mar. A manera de festejo (y lamentando no tener un Tinto a la mano) puse Tangos, algo de Cello, Bach, Vivaldi, Rachmaninofv y me dediqué a soñar con los ojos abiertos, una conversación de horas y de la mano con Mi Viejo.
Mientras por la carretera me alejaba de el Puerto, agradecí la visita relámpago y sobretodo el regalo que vino del mar. A manera de festejo (y lamentando no tener un Tinto a la mano) puse Tangos, algo de Cello, Bach, Vivaldi, Rachmaninofv y me dediqué a soñar con los ojos abiertos, una conversación de horas y de la mano con Mi Viejo.
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Siendo Honestos
Es tan bueno no tenerte... es maravillosa tu ausencia.Ya no me atormenta saber que no me amaste. En cambio, te imagino llegando cada noche a mis brazos como nunca fuiste, resguardándome entre los tuyos sin que yo te lo pidiera, llenándome de besos la piel, mojándome sin lluvia - con tu voz hablándole a todos mis labios- haciendo que pidan cada vez más de tí y llevándome de nuevo, de la mano, hacia allá... donde explota la luz.
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La Mañana del Día Siguiente
Posted by Chilanga Catastrófica
on
10:36 a.m.
in
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La noche fue tremenda. Mortal. El sueño tardío, inquieto, débil e intermitente. Se levantó e hizo suyos los versos leídos: "HOY HE AMANECIDO COMO SIEMPRE, PERO CON UN CUCHILLO EN EL PECHO".
Se calzó los zapatos, se calzó el corazón y sorbió un café desvanecido y turbio (el más amargo de todos sus días). Dispuso sus proyectos para hoy, sus sueños para ayer y sus deseos para nunca jamás (y redactó su sentencia por escrito). Tampoco saldría a buscar quién le hiciera olvidar su dolor. Nada que le sacara de allí aquel cuchillo o le borrara el recuerdo, la memoria, la cicatriz. La nueva cicatriz de su recién destrozado corazón de mujer.
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Breve Biografía de un Amor Eterno
Posted by Chilanga Catastrófica
on
1:30 a.m.
in
Chilango-dates,
Crónicas/Cuentos,
Totalmente Catástrofes
Pasó frente a mi butaca y el guión le tenía reservado un sillón junto a mí, justo al centro de la pantalla... Encontré en el cine al Hombre con el que leería en la cama todos los domingos de mi vida. Pero el viento de la pantalla trajo una mujer más astuta que yo y con un beso, Aquél olvidó lo que realmente deseaba: Una Mujer como Yo.|
Carta Insomne de Luna Llena
Posted by Chilanga Catastrófica
on
12:31 a.m.
in
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Luna Catastrófica,
Lunática,
Sueños,
Totalmente Catástrofes
Dicen muchos que la Luna de octubre es la más hermosa. A mi me parece que son las de Noviembre. No se si es que hace años era en octubre cuando el planeta y la Luna se acercaban más. Hoy el cielo está como nunca y la luna toma un rojo impresionante al salir y asomarse por entre los edificios.
Hace unos días, al llegar a la casa descubrí que la sala estaba iluminada con ese tono tan especial que solo ella puede dar. Ese azul espeso que a ratos parece que puedes tocar y en otras parece que si tocas, te volverás parte del mismo. El punto es que cuando me asomé a la ventana, la luna llena estaba más hermosa que nunca. O tal vez estoy demasiado sensible y tiendo a magnificar hasta la belleza, pero te puedo asegurar que hacía mucho tiempo que no se veía tan bella.
Serví un café, me envolví bien, tomé una silla y me senté en el balcón a ver la Luna... y lloré. Tal vez fue al revés: tal vez me senté a llorar y me tocó la suerte que hubiera Luna llena.
El cielo estaba especialmente claro. Todo el paisaje parecía sacado de una película de ciencia ficción. De esas donde hay muchas lunas y edificios y una neblina espesa. Un avión pasó por en frente de la luna y entonces me llegó una idea rara y muy loca: si tu estuvieras viendo en ese momento la Luna ¿también estaría igual de llena? (y te regalé mi Luna desde aquí deseando que te llegara). Pero entonces, si no ves el avión que pasa, porque pasa por aquí ¿estás viendo la misma Luna en otro Cielo? ¿Y cómo es ese cielo que tu ves hoy?
Serví un café, me envolví bien, tomé una silla y me senté en el balcón a ver la Luna... y lloré. Tal vez fue al revés: tal vez me senté a llorar y me tocó la suerte que hubiera Luna llena.
El cielo estaba especialmente claro. Todo el paisaje parecía sacado de una película de ciencia ficción. De esas donde hay muchas lunas y edificios y una neblina espesa. Un avión pasó por en frente de la luna y entonces me llegó una idea rara y muy loca: si tu estuvieras viendo en ese momento la Luna ¿también estaría igual de llena? (y te regalé mi Luna desde aquí deseando que te llegara). Pero entonces, si no ves el avión que pasa, porque pasa por aquí ¿estás viendo la misma Luna en otro Cielo? ¿Y cómo es ese cielo que tu ves hoy?
Y entonces te sentí aun más lejos porque ni siquiera el cielo que yo veo es el que tú ves, ni el tiempo que vives el que yo vivo. Y tal vez la Luna que yo veo, tu la viste hace horas, el tiempo que me llevas de ventaja y entonces ya no puedo ni regalarte la Luna, porque ya era tuya, la encontraste antes que yo.
Y no me he vuelto loca, es solo este maldito insomnio que me hace pensar cosas extrañas y se me ocurrió aprovechar el tiempo escribiendo semejantes disparates y que tal vez, ya que no tenemos ni el mismo tiempo, ni el mismo cielo, ni las mismas lunas, mis palabras podrían acercarnos al menos, un poquito más.
Y no me he vuelto loca, es solo este maldito insomnio que me hace pensar cosas extrañas y se me ocurrió aprovechar el tiempo escribiendo semejantes disparates y que tal vez, ya que no tenemos ni el mismo tiempo, ni el mismo cielo, ni las mismas lunas, mis palabras podrían acercarnos al menos, un poquito más.
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ERROR DE DEDO
Hay días en que amo la tecnología... pero hoy en verdad LA ODIO. La Odio con toda mi alma. Odio mi dedo. Odio el hacer cosas personales en horas de oficina, odio el subconsciente. Odio mi dedo. Odio estar distraída, odio los mails, odio los corazones rotos, ODIO las despedidas. Odio mi dedo.Hace 3 meses (o 4 eternidades) perdí al que fuera mi mejor amigo casi la mitad de mi vida y mi pareja por los últimos 4 años. No lo perdí. Me mandó al diablo con mano y la cintura, de la noche a la mañana y en vísperas del Año Nuevo (a sólo unas horas).
No voy a abundar en los detalles de lo que todo esto le trajo a mi corazón, a mis ojeras, a mis nervios, a mis sueños, a mi fe...
Y después regresó a darme el tiro de gracia y fue POR MAIL. Me avisa que había regresado con su ex (al parecer, no habían logrado matarse durante años y querían re-intentarlo) y ahora no podíamos ni intentar salvar la amistad porque ella no lo soportaría.
Todo esto, hoy ya no importa. Es pasado. Lloré todo lo que tenía que llorar. Me dolió todo lo que me tenía que doler... Y una vez decidido esto, fue que me encontré haciendo cambios, buscando (y creyendo en los) milagros y tratando de encontrar señales donde simplemente, tal vez no existen. Cambié mi pared, cerré círculos, me deshice de objetos amados, borré fotografías, etc., etc. y más etcétera... Y hoy que llegué a mi casa y vi mi pared rojo-cereza, me iluminó una parte del cerebro. Me GRITÓ que no había terminando de soltar, no he ido por mis cosas, ni le he devuelto las suyas y guardaba un mail de DESPEDIDA en mi charola como borrador.
Ese mail sufrió múltiples transformaciones en estos 3, casi 4 meses (carajo, casi puedo contar los días, las horas, los segundos... ¡no he cerrado ningún maldito círculo!) y hoy, cuando quiero que todo me ilusione, cuando quiero un encuentro (o re-encuentro) con La Voz de mis Sueños, cuando quiero ver Milagros por todas partes, cuando quiero CREER, cuando estoy por Cruzar el Mar, cuando estoy lista para buscar, enviar y recibir señales y decido hacer OTRA más de mis “ceremonias cierra círculos” borrando el maldito Draft que decidí nunca mandar… mi dedo aprieta SEND. SEND en lugar de DELETE. SEND… o sea, ¡¡LO MANDÉEEEE!! Justo cuando había decidido declararle oficialmente la ley del hielo para el resto de nuestras vidas --mira cómo no te hablo, no te llamo, no te respondo, duda si leí tu mail-- LE MANDO UN MALDITO MAIL DE DESPEDIDA…uno que ya no quería mandar!! Ya no quería decirle tantas cosas. Ya no había tanto coraje en mi para él, ya no había tanto dolor como cuando escribí todo eso. Tal vez tampoco quería despedirme para siempre. ¡ODIO MI DEDO!
Sobra contar que en mi oficina se escuchó el grito de ¡DETENGAN ESE MAIL, LLAMEN A SISTEMAS! y arranqué el cable de red de la pared, pero todo fue inútil. Lo mandé.
Y ahora soy yo la que está de este lado, preguntándose si abrió el mail, si lo leyó, si me responderá. Deseando no haber sido demasiado dura, pero si suficiente. Y ahora sí, creo (porque no me queda de otra) que estoy soltando. Que me despedí. No cabe más la esperanza de que el distanciamiento tuviera un punto de retorno. Que volveríamos a encontrarnos y a reírnos, abrazarnos, hablar y a contarnos… y poder recuperar a mi Amigo.
Y ahora que pensaba que ya “los duelos no se atreven a dolernos demasiado” (J.Sabina) algo me duele. Ahora que pensaba no tenía más lágrimas en mi cuerpo, me encuentro llorando OTRA Despedida y no es más que la misma. Y creo que por fin estoy cerrando realmente el círculo y lista para la etapa rojo-cereza u otros colores, sueños y cosas. Y todo por el inconscientazo. Y ya no hablo de mi dedo, sino del acto en sí. Después de todo… "por algo son las cosas, hay causalidades, tenía que ser así, era lo mejor y era el momento". Tal vez todo va a empezar a ser. Tal vez solo tenga que dejar de revisar mi correo personal, en horas de trabajo.
Todo esto, hoy ya no importa. Es pasado. Lloré todo lo que tenía que llorar. Me dolió todo lo que me tenía que doler... Y una vez decidido esto, fue que me encontré haciendo cambios, buscando (y creyendo en los) milagros y tratando de encontrar señales donde simplemente, tal vez no existen. Cambié mi pared, cerré círculos, me deshice de objetos amados, borré fotografías, etc., etc. y más etcétera... Y hoy que llegué a mi casa y vi mi pared rojo-cereza, me iluminó una parte del cerebro. Me GRITÓ que no había terminando de soltar, no he ido por mis cosas, ni le he devuelto las suyas y guardaba un mail de DESPEDIDA en mi charola como borrador.
Ese mail sufrió múltiples transformaciones en estos 3, casi 4 meses (carajo, casi puedo contar los días, las horas, los segundos... ¡no he cerrado ningún maldito círculo!) y hoy, cuando quiero que todo me ilusione, cuando quiero un encuentro (o re-encuentro) con La Voz de mis Sueños, cuando quiero ver Milagros por todas partes, cuando quiero CREER, cuando estoy por Cruzar el Mar, cuando estoy lista para buscar, enviar y recibir señales y decido hacer OTRA más de mis “ceremonias cierra círculos” borrando el maldito Draft que decidí nunca mandar… mi dedo aprieta SEND. SEND en lugar de DELETE. SEND… o sea, ¡¡LO MANDÉEEEE!! Justo cuando había decidido declararle oficialmente la ley del hielo para el resto de nuestras vidas --mira cómo no te hablo, no te llamo, no te respondo, duda si leí tu mail-- LE MANDO UN MALDITO MAIL DE DESPEDIDA…uno que ya no quería mandar!! Ya no quería decirle tantas cosas. Ya no había tanto coraje en mi para él, ya no había tanto dolor como cuando escribí todo eso. Tal vez tampoco quería despedirme para siempre. ¡ODIO MI DEDO!
Sobra contar que en mi oficina se escuchó el grito de ¡DETENGAN ESE MAIL, LLAMEN A SISTEMAS! y arranqué el cable de red de la pared, pero todo fue inútil. Lo mandé.
Y ahora soy yo la que está de este lado, preguntándose si abrió el mail, si lo leyó, si me responderá. Deseando no haber sido demasiado dura, pero si suficiente. Y ahora sí, creo (porque no me queda de otra) que estoy soltando. Que me despedí. No cabe más la esperanza de que el distanciamiento tuviera un punto de retorno. Que volveríamos a encontrarnos y a reírnos, abrazarnos, hablar y a contarnos… y poder recuperar a mi Amigo.
Y ahora que pensaba que ya “los duelos no se atreven a dolernos demasiado” (J.Sabina) algo me duele. Ahora que pensaba no tenía más lágrimas en mi cuerpo, me encuentro llorando OTRA Despedida y no es más que la misma. Y creo que por fin estoy cerrando realmente el círculo y lista para la etapa rojo-cereza u otros colores, sueños y cosas. Y todo por el inconscientazo. Y ya no hablo de mi dedo, sino del acto en sí. Después de todo… "por algo son las cosas, hay causalidades, tenía que ser así, era lo mejor y era el momento". Tal vez todo va a empezar a ser. Tal vez solo tenga que dejar de revisar mi correo personal, en horas de trabajo.
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Los Cambios
Posted by Chilanga Catastrófica
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8:39 p.m.
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“Una mañana, luego de tantas desesperanzas,Un deseo irreprimible de VIVIR
nos indicará que todo ha terminado:
que la tristeza no tiene más sentido,
de el que pueda tener la Felicidad”
(Albert Camus)
Y así fue como una mañana desperté y pensé que todo había terminado –que el tiempo de duelo que le había dedicado a mi corazón roto y a la más enorme decepción, había sido suficiente- me pareció que todo a mi alrededor había estado en stand by esperando a que yo “despertara” de mi letargo y me dedicara a VIVIR de nuevo. Y entonces me encontré con querer transformar mi entorno. Después de todo, ¡ya era primavera! Tiempo perfecto para las transformaciones y yo quería convertirme en TODA una Mariposa Technicolor (ah! El buen Fito).
Creo que me había ido preparando poco a poco sin siquiera darme cuenta, pues ya había recortado un anuncio de una revista: una pared rojo-cereza, sobre la que se veía se reflejaba la luz natural de la calle, el mobiliario, poco y de madera color chocolate, un sillón blanco, un cuadro.
Y justo aquella mañana, me desperté de otro ánimo. Emocionada y muy segura de cómo lo quería (con la imagen en mi cabeza, reforzada por el recorte de la revista) pero sobretodo, una vez más sentía que YA ERA EL MOMENTO.
Tomé el poco dinero que apartaba yo para mis lujitos y salí con el recorte en una mano y un zapato (tono rojo cereza) en mi bolsa, derechito a Cómex, que presumen que te igualan cualquier color. Y con él en una cubeta, solvente, tinta negra para madera y un par de brochas, volví mi casa. Observé por última vez la pared amarillo-mango, me despedí de ella (después me arrepentiría un poco de no haberle tomado una foto) y bajé lo que la adornaba. Objetos todos queridos, pero muy especialmente, el mueble que sostenía mis CD’s que me regaló Aquel, un cumpleaños. Junté todo en un rincón, puse mi música favorita y ¡a pintar se ha dicho!
Mientras se secaba una mano en la sala, vaciaba cajones de ropa sobre la cama para cambiar la distribución de la recámara. Si iba a cambiar, iba a cambiar todo de una vez por todas. Salieron dos bolsas de “basura” (cosas que en algún momento creí que iban a servir para algo pero no me servían para nada), moví los muebles de lugar y mientras se secaba otra mano de pintura, ponía solvente y lijaba los muebles de madera y así, sin casi darme cuenta, pasaron dos días, prácticamente sin comer, sin salir, sin hablar con nadie, casi sin tomar agua.
Creo que me había ido preparando poco a poco sin siquiera darme cuenta, pues ya había recortado un anuncio de una revista: una pared rojo-cereza, sobre la que se veía se reflejaba la luz natural de la calle, el mobiliario, poco y de madera color chocolate, un sillón blanco, un cuadro.
Y justo aquella mañana, me desperté de otro ánimo. Emocionada y muy segura de cómo lo quería (con la imagen en mi cabeza, reforzada por el recorte de la revista) pero sobretodo, una vez más sentía que YA ERA EL MOMENTO.
Tomé el poco dinero que apartaba yo para mis lujitos y salí con el recorte en una mano y un zapato (tono rojo cereza) en mi bolsa, derechito a Cómex, que presumen que te igualan cualquier color. Y con él en una cubeta, solvente, tinta negra para madera y un par de brochas, volví mi casa. Observé por última vez la pared amarillo-mango, me despedí de ella (después me arrepentiría un poco de no haberle tomado una foto) y bajé lo que la adornaba. Objetos todos queridos, pero muy especialmente, el mueble que sostenía mis CD’s que me regaló Aquel, un cumpleaños. Junté todo en un rincón, puse mi música favorita y ¡a pintar se ha dicho!
Mientras se secaba una mano en la sala, vaciaba cajones de ropa sobre la cama para cambiar la distribución de la recámara. Si iba a cambiar, iba a cambiar todo de una vez por todas. Salieron dos bolsas de “basura” (cosas que en algún momento creí que iban a servir para algo pero no me servían para nada), moví los muebles de lugar y mientras se secaba otra mano de pintura, ponía solvente y lijaba los muebles de madera y así, sin casi darme cuenta, pasaron dos días, prácticamente sin comer, sin salir, sin hablar con nadie, casi sin tomar agua.
Para las 6 de la tarde del domingo, yo estaba lista para matar a alguien, agotada, deshidratada, harta, con necesidad de compañía, con el peor de los humores y a decir verdad: frustrada y sin saber a ciencia cierta porqué. Todo era un desorden, nada era como yo esperaba y nada parecía tener remedio.
El rojo cereza era idéntico al de la revista. Era justo cómo yo lo había pedido. Sin embargo, era un cambio radical. Ya no parecía más MI CASA, mi refugio, mi hogar. Todo era diferente y UN estúpido cambio me iba a obligar a otros muchos mini-cambios: los muebles de madera clara ya no venían al caso y pulirlos no había resultado tan fácil como yo pensaba. Los sillones, de por sí viejos (pero macizos) ahora si desentonaban con todo y ya no tenía dinero ni para comprar una sala ni para tapizarlos. Mis objetos más queridos tenían que encontrar un nuevo sitio en dónde lucirse… o dónde guardarse... y el mueble para los CD’s, aquel símbolo-objeto, tenía que irse.
Necesitaba TANTO un poco de compañía, me urgía un abrazo, una oreja, una opinión y transmitir lo que sentía… Mis padres aparecieron por ahí, comentando que el amarillo-mango de antes era mejor… trataron de ayudarme a poner todo en orden, pero en ellos descargué toda mi frustración, mi ira contenida por meses, mi dolor, mi nostalgia… y por supuesto, me mandaron merecidísimamente al carajo.
Necesitaba TANTO un poco de compañía, me urgía un abrazo, una oreja, una opinión y transmitir lo que sentía… Mis padres aparecieron por ahí, comentando que el amarillo-mango de antes era mejor… trataron de ayudarme a poner todo en orden, pero en ellos descargué toda mi frustración, mi ira contenida por meses, mi dolor, mi nostalgia… y por supuesto, me mandaron merecidísimamente al carajo.
Entonces reventé en llanto. Me quedé sola, llorando; me bañé llorando, (ya con mi casa en mayor orden), les llamé a pedir perdón llorando (con una culpa espantosa); me acosté llorando, sola e inconsolable hasta las dos de la mañana en que el cansancio le ganó a la tristeza. Claro que mis papás me disculparon y no se ha vuelto a hablar de el asunto… y la verdad es que no puedo explicárselos, aunque creo que tampoco entenderían mucho.
Tal vez para ellos suena como una más de mis locuras el explicar que esos cambios vinieron a reacomodar la energía de mi vida, que estaba cerrando círculos y conociendo una nueva vida y que ese cambio radical (¡pero niña, es solo el color de una pared!) había venido a remover digámoslo así… el agua estancada.
Ese cambio, el del color de una pared, significaba que yo por fin estaba soltando, que aunque yo ya lo sabía, un círculo se cerraba (y por tanto otro se abría). Por fin me enfrentaba a que el mundo ya no era ni iba a ser como yo lo había soñado (me gustaba TANTO mi pared amarillo-mango!!) y yo no hubiera querido que fuera así, pero así era (y él se había ido de mi vida) y todo me dolía, pero también, todo había terminado (y no iba a regresar) y no había vuelta de hoja. Ya había cambiado el color, nos gustara o no. Ya nada era ni volvería a ser como antes.
Se cerraba un círculo, el amarillo-mango y empezaba uno nuevo, el rojo-cereza.
Tal vez para ellos suena como una más de mis locuras el explicar que esos cambios vinieron a reacomodar la energía de mi vida, que estaba cerrando círculos y conociendo una nueva vida y que ese cambio radical (¡pero niña, es solo el color de una pared!) había venido a remover digámoslo así… el agua estancada.
Ese cambio, el del color de una pared, significaba que yo por fin estaba soltando, que aunque yo ya lo sabía, un círculo se cerraba (y por tanto otro se abría). Por fin me enfrentaba a que el mundo ya no era ni iba a ser como yo lo había soñado (me gustaba TANTO mi pared amarillo-mango!!) y yo no hubiera querido que fuera así, pero así era (y él se había ido de mi vida) y todo me dolía, pero también, todo había terminado (y no iba a regresar) y no había vuelta de hoja. Ya había cambiado el color, nos gustara o no. Ya nada era ni volvería a ser como antes.
Se cerraba un círculo, el amarillo-mango y empezaba uno nuevo, el rojo-cereza.
Gran oportunidad para reinventarme y reconstruir mi mundo, adaptando lo que se podía (y se quería) quedar y esto no lo iba a lograr de la noche a la mañana. Yo misma tenía que re-conocer mi casa, mi mundo e ir deshaciéndome, por mucho que me doliera, de lo que ya no servía, de lo que ya no pertenecía, de lo que no venía al caso… como mi mueble de CD’s.
La buena noticia: cada día me gusta mucho más mi pared rojo-cereza, la casa se ha vuelto a llenar de flores (muchas raras, nuevas, diferentes) y todo parece irse acomodando poco a poco. Dedicaré las vacaciones a convertir mis muebles claros, en muebles color chocolate.
La buena noticia: cada día me gusta mucho más mi pared rojo-cereza, la casa se ha vuelto a llenar de flores (muchas raras, nuevas, diferentes) y todo parece irse acomodando poco a poco. Dedicaré las vacaciones a convertir mis muebles claros, en muebles color chocolate.
Los sillones tendrán que esperar a que llegue el reparto de utilidades (si llega) para adaptarse al entorno y si no… SE VAN. Mientras, yo espero que llegue el tiempo y la forma de tener un sillón que venga al caso y tal vez ¿porque no? hasta un par de Milagritos de qué hablar!!
Ah! Y mi amado mueble para CD’s irá a parar a manos de mis Padres, que puede que no entiendan nada de lo que me pasa, haga o piense, pero que seguro, lo recibirán de mil amores... y sin preguntas, tal como hacen conmigo.
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Las Pláticas de Diván
¿Qué porcentaje de personas en una ciudad como esta han estado o están en terapia? No tengo idea. Lo que si tengo muy, pero MUY claro, es que son mucho menos de los que debiéramos estar (y ahora mismo me viene más de un nombre a la cabeza). También podría apostar que el porcentaje de mujeres en terapia es más alto que el de hombres. Lo mismo qu con los Psicólogos: creo que son más mujeres que hombres y sería totalmente injusto decir que el sexo pueda determinar el que sean buenos, malos o mejores en su trabajo, pues yo soy la primera en criticar el sexismo. Sin embargo pero en mi poca experiencia me ha ido mejor con las psicólogAs y puede ser (en mi muy humilde opinión) porque las mujeres tendemos a ser "mejores" escuchando que los hombres.
Tengo una teoría del porqué: el "gremio masculino" común y corriente, por lo general no va por ahí contando cómo se siente, si está triste, deprimido, angustiado o eufórico (y claro que esto puede ser meramente cultural). Además, cuando llegan a externar 'el problema' que les aqueja, es porque regularmente están esperando que el que los escucha, proponga una solución.
Y el tema no queda aquí, sino cuando cualquiera le cuenta a un individuo de este "gremio" un problema es casi imposible que eviten soltarte una solución... ¡cómo si estuvieras buscando una! Y no... tal vez solo necesitabas, si no ser ESCUCHADA, tan solo "sacar del sistema" el tema que te esté dando vueltas en la cabeza.
Tengo una teoría del porqué: el "gremio masculino" común y corriente, por lo general no va por ahí contando cómo se siente, si está triste, deprimido, angustiado o eufórico (y claro que esto puede ser meramente cultural). Además, cuando llegan a externar 'el problema' que les aqueja, es porque regularmente están esperando que el que los escucha, proponga una solución.
Y el tema no queda aquí, sino cuando cualquiera le cuenta a un individuo de este "gremio" un problema es casi imposible que eviten soltarte una solución... ¡cómo si estuvieras buscando una! Y no... tal vez solo necesitabas, si no ser ESCUCHADA, tan solo "sacar del sistema" el tema que te esté dando vueltas en la cabeza.
He tenido dos terapeutas. Ambas mujeres. Y se que hay (o deben haber) muchos psicólogOs muy buenos más yo conocí dos, que no fueron ninguna buena experiencia. Tal vez malos ejemplos, tal vez mala suerte, pero si tuviera que escoger un tercer terapeuta supongo que buscaría que fuera mujer.
Mi primer búsqueda de terapia fue justo en medio de la mentada “crisis de los treinta” (todavía ni los cumplía). Llevaba varios años de ser una total workahólic gracias a lo cuál conseguí una Dirección de Grupo, me compré mi primer auto NUEVO (que seguiría debiendo por un par de años más) y por fin se había cumplido uno de mis más grandes sueños: vivir sola. Al parecer no había motivo para necesitar terapia, pero estaba en crisis porque mi (demasiado) larga relación con el Géminis había terminado en matrimonio. Pero el matrimonio del Géminis, que decidió casarse mientras andaba conmigo. Y el muy perro ni siquiera me invitó a la boda, me enteré meses después. ¡Y yo pensando que estaba de viaje por trabajo! Esto pareció ser causa suficiente para mermar mi autoestima y mi seguridad…
Y así fue como primero conocí a Largo (en honor al de los Locos Adams) un extraño tipo, nada amigable, frío, piel grisácea, ojos opacos y no sonreía ni por error. Conductista. Después de plantearle “mi problema”, en la segunda sesión Largo me dijo “Olvídate de él, no vale la pena y sigue adelante”. ¡Coño! ¿De verdad este tipo creía que yo iba a estar sentada frente a él, una hora a la semana, para que me dijera lo que YO ya sabía? No volví a verlo.
Y entonces di con Hanna: Psicoanalista judía de familia Alemana (¡¡solo le faltaba apellidarse Freud!!), muy chaparrita, con cara de búho de caricatura, con unos enormes lentes de altísima graduación que le cubrían media cara y hacían que sus ojos se vieran súper pequeñitos. Calculo que tenía más de 50 años y me inspiró confianza desde el primer día. Estuve con ella más o menos un año.
Tardé varios años en buscar (necesitar?) otro terapeuta. Después de todo ya no había tenido ninguna crisis con mis relaciones. En realidad, simplemente había evitado cualquier relación-relación y fue así como conocí al tercero: de nuevo hombre: de trato cálido, gordito, agradable (igualito al tipo que se disfrazaba de Pollo y era dueño de la juguetería en una de las películas de Toy Story).
En mi primera sesión le conté que en realidad estaba muy confundida y tenía problemas con la relación con mi Free. No tuve tiempo de explicarle qué tipo de problemas, pues el tipo no entendía NADA. ¿Qué es un free? y el resto de la seción, la gasté en contarle cómo son las relaciones allá afuera, después de lo cuál, el Hombre Pollo estaba listo para una visita urgente al psiquiatra. Evidentemente, tampoco volví a verlo.
Así es que cuando conocí a La Doctora, agradecí de entrada, que fuera una persona normal, que no se pareciera a ningún personaje de caricatura, que tuviera sentido del humor, fuéramos más o menos de la edad y que supiera y viviera lo qué pasa “allá afuera” del consultorio.
Hubo momentos en que me entendía TAN bien, que pensé que saldríamos de la sesión directo a tomar algo con mis amigos, pero siempre habíamos mantenido esa extraña distancia paciente/terapeuta; por eso me sorprendió que hace unas semanas, al abrirme la puerta, me dijera que tenía que pedirme un favor… se le llenaron los ojos de lágrimas, la abracé un momento y nos sentamos a platicar un muy buen rato. El motivo de su llanto tal vez es lo de menos. Sólo pensó que yo la entendería y me pidió que por esa vez, la escuchara yo.
Tal vez más de una persona pueda decir que esto no fue ético, otros más dirían que cambie de terapeuta y otros que esto solo (se) me ocurre a mí. A mí me encantó poder devolver un poco de lo que me ha dado y definitivamente, fue algo extraño. Pero al final, además de la anécdota solo me queda una pregunta rondándome en la cabeza: ¿Qué habría pasado si en lugar de Mujer mi terapeuta hubiera sido Hombre y hubiera estado en la misma situación?
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Posted by Chilanga Catastrófica
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6:10 p.m.
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