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Las Pláticas de Diván

Posted by Chilanga Catastrófica on 1:07 p. m. in ,
¿Qué porcentaje de personas en una ciudad como esta han estado o están en terapia? No tengo idea. Lo que si tengo muy, pero MUY claro, es que son mucho menos de los que debiéramos estar (y ahora mismo me viene más de un nombre a la cabeza).
También podría apostar que el porcentaje de mujeres en terapia es más alto que el de hombres. Lo mismo qu con los Psicólogos: creo que son más mujeres que hombres y sería totalmente injusto decir que el sexo pueda determinar el que sean buenos, malos o mejores en su trabajo, pues yo soy la primera en criticar el sexismo. Sin embargo pero en mi poca experiencia me ha ido mejor con las psicólogAs y puede ser (en mi muy humilde opinión) porque las mujeres tendemos a ser "mejores" escuchando que los hombres.
Tengo una teoría del porqué: el "gremio masculino" común y corriente, por lo general no va por ahí contando cómo se siente, si está triste, deprimido, angustiado o eufórico (y claro que esto puede ser meramente cultural). Además, cuando llegan a externar 'el problema' que les aqueja, es porque regularmente están esperando que el que los escucha, proponga una solución.
Y el tema no queda aquí, sino cuando cualquiera le cuenta a un individuo de este "gremio" un problema es casi imposible que eviten soltarte una solución... ¡cómo si estuvieras buscando una! Y no... tal vez solo necesitabas, si no ser ESCUCHADA, tan solo "sacar del sistema" el tema que te esté dando vueltas en la cabeza.
He tenido dos terapeutas. Ambas mujeres. Y se que hay (o deben haber) muchos psicólogOs muy buenos más yo conocí dos, que no fueron ninguna buena experiencia. Tal vez malos ejemplos, tal vez mala suerte, pero si tuviera que escoger un tercer terapeuta supongo que buscaría que fuera mujer.
Mi primer búsqueda de terapia fue justo en medio de la mentada “crisis de los treinta” (todavía ni los cumplía). Llevaba varios años de ser una total workahólic gracias a lo cuál conseguí una Dirección de Grupo, me compré mi primer auto NUEVO (que seguiría debiendo por un par de años más) y por fin se había cumplido uno de mis más grandes sueños: vivir sola. Al parecer no había motivo para necesitar terapia, pero estaba en crisis porque mi (demasiado) larga relación con el Géminis había terminado en matrimonio. Pero el matrimonio del Géminis, que decidió casarse mientras andaba conmigo. Y el muy perro ni siquiera me invitó a la boda, me enteré meses después. ¡Y yo pensando que estaba de viaje por trabajo! Esto pareció ser causa suficiente para mermar mi autoestima y mi seguridad…
Y así fue como primero conocí a Largo (en honor al de los Locos Adams) un extraño tipo, nada amigable, frío, piel grisácea, ojos opacos y no sonreía ni por error. Conductista. Después de plantearle “mi problema”, en la segunda sesión Largo me dijo “Olvídate de él, no vale la pena y sigue adelante”. ¡Coño! ¿De verdad este tipo creía que yo iba a estar sentada frente a él, una hora a la semana, para que me dijera lo que YO ya sabía? No volví a verlo.
Y entonces di con Hanna: Psicoanalista judía de familia Alemana (¡¡solo le faltaba apellidarse Freud!!), muy chaparrita, con cara de búho de caricatura, con unos enormes lentes de altísima graduación que le cubrían media cara y hacían que sus ojos se vieran súper pequeñitos. Calculo que tenía más de 50 años y me inspiró confianza desde el primer día. Estuve con ella más o menos un año.
Tardé varios años en buscar (necesitar?) otro terapeuta. Después de todo ya no había tenido ninguna crisis con mis relaciones. En realidad, simplemente había evitado cualquier relación-relación y fue así como conocí al tercero: de nuevo hombre: de trato cálido, gordito, agradable (igualito al tipo que se disfrazaba de Pollo y era dueño de la juguetería en una de las películas de Toy Story).
En mi primera sesión le conté que en realidad estaba muy confundida y tenía problemas con la relación con mi Free. No tuve tiempo de explicarle qué tipo de problemas, pues el tipo no entendía NADA. ¿Qué es un free? y el resto de la seción, la gasté en contarle cómo son las relaciones allá afuera, después de lo cuál, el Hombre Pollo estaba listo para una visita urgente al psiquiatra. Evidentemente, tampoco volví a verlo.
Así es que cuando conocí a La Doctora, agradecí de entrada, que fuera una persona normal, que no se pareciera a ningún personaje de caricatura, que tuviera sentido del humor, fuéramos más o menos de la edad y que supiera y viviera lo qué pasa “allá afuera” del consultorio.
Hubo momentos en que me entendía TAN bien, que pensé que saldríamos de la sesión directo a tomar algo con mis amigos, pero siempre habíamos mantenido esa extraña distancia paciente/terapeuta; por eso me sorprendió que hace unas semanas, al abrirme la puerta, me dijera que tenía que pedirme un favor… se le llenaron los ojos de lágrimas, la abracé un momento y nos sentamos a platicar un muy buen rato. El motivo de su llanto tal vez es lo de menos. Sólo pensó que yo la entendería y me pidió que por esa vez, la escuchara yo.
Tal vez más de una persona pueda decir que esto no fue ético, otros más dirían que cambie de terapeuta y otros que esto solo (se) me ocurre a mí. A mí me encantó poder devolver un poco de lo que me ha dado y definitivamente, fue algo extraño. Pero al final, además de la anécdota solo me queda una pregunta rondándome en la cabeza: ¿Qué habría pasado si en lugar de Mujer mi terapeuta hubiera sido Hombre y hubiera estado en la misma situación?

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7 Comments


Hola, apenas de visita. Me permito opinar: Probablemente un hombre no se hubiera permitido pedir el favor. Yo me "terapié" varios años, pero muy en estilo "monógamo", digamos. Estuve años con el mismo. El Doctor Carlos, adorable, entrañable, gay y a quien me costó trabajo dejar. Pero qué privilegio encontrarse con la parte más humana de quienes nos ayudan a restaurar nuestras almas. En fin...Un saludo.


Daría, creo que ese es justo el punto... lo grandioso fue encontrar la coherencia total. Gracias por tus notas y por tomarte el tiempo de leer mis notas. Un saludo de regreso.


Nunca he podido encontrar a un buen terapeuta -titulado-, solo una, mi mejor amiga durante 10 años, mi novia por 3, y exnovia por 1 mes. Ahora es cuando me gustaría tener un consejo de ella. Pero obviamente necesito otra terapeuta.


Catastrofismos: El siguiente paso que debes dar para demostrarnos que estás perdiendo el miedo a compartir lo que escribes es poner la letra un poquito mas grande.

Habemos ancianos casi ciegos a quienes nos conmueve tu palabra escrita.

Nacho: U otra novia.


Ay Nacho...eso de andar con l@s mejores amig@s...un tema...y aunque haya otr@ novi@, al que se extraña es al amig@ ¿cierto?

Mister Gonx (y MAD), gracias por el comentario ya hice caso.

Anónimo says:

Estoy de acuerdo contigo con eso de sentirse "aliviado" con la "equidad" y devolver un poco de lo que has recibido (aunque seguramente has devuelto más de $300.00 por hora que te han dado....)... puede ser hasta otro "pequeño milagrito"... lo interesante será conocer la historia después de esa coherencia total: ¿tu amiga? ¿tu terapeuta? ¿un intento? ¿una sombra? ¿un recierdo?

La Doctora says:

Mi Gaba,

Que puedo decirte, me hiciste derramar un par de lágrimas...otra vez!

Gracias por estar ahí!

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