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Cazando Tatuajes...

Cada vez que me acerco más a volver a amarte me odio un tanto más. Y mientras más descubro lo cerca que estás de mi o lo cerca que estoy de ti, lo mucho que te leo, todo lo que te conozco, percibo más cercano el peligro, me digo que es momento de alejarme, desaparecer, correr y no parar hasta que bajo mis pies solo haya hielo o arena. Nubes o fuego, da igual. Lo que sea que anuncie que mis pasos se alejaron, para siempre, de los tuyos. Quisiera hacerlo antes de que tu me alejes, pero aun así espero "el momento”. Debería desaparecer antes de que tú leves el ancla de esa tu isla y yo quede abandonada a la deriva, vacía. Vacía de aire, fuego, tierra, agua... de mi. De nosotros. De ti.
Pero abro los ojos y me busco: estoy vacía de ti. No queda nada de ti dentro de mi, y entonces entiendo aun menos qué estoy haciendo. No entiendo en dónde estoy parada, no entiendo a qué me aferro y un miedo doloroso me invade y un dolor que da miedo se apodera de mí. ("Lo que no es tuyo no lo pierdes, se va. No tengas miedo de perder lo que en verdad es tuyo").
Me descubro fantasma de mi misma, paralizada y abrazada a la idea de ti con esta sensación de estar parada al filo del abismo y aun así dispuesta a avanzar hacia el aire o a la nada si eso te complace y sólo entonces entiendo que ya no tengo mucho más que darte: tal vez únicamente me quede regalarte ese último paso al vacío.