(Novios vs. Relaciones Abiertas vs. Cuernos...)
En estos últimos meses que me he ausentado del blog, las cosas en mi vida se han ido modificando radicalmente todos los días. He intentado escribir sobre ello y vengo y me siento y las palabras no salen. O vengo, me siento, las palabras salen... pero se me termina el tiempo y cuando regreso y leo lo que llevo escrito: no sirve para nada, o demasiado azotado, o eufórico, depresivo, furioso... Y sí. Todo se ha venido transformando desde la noche aquella en que la cama flotó y en la que supe que soy el amor de la vida de alguien que ha sido desde hace años el amor de mi vida. Y sí. Todo es felicidad. Ah! pero no la felididad que te enseñan en los libros, en las pelis... una felicidad real: con acuerdos, subidas, bajadas y demás bellezas y con imprsionantes dosis de TERROR, pánico o de perdida, mieditos estúpídos. Y es que esto de hacer una vida con alguien es durísimo. Yo pensé que nunca lo haría. Siempre dije que no me casaría (hasta que conocí al primer innombrable... pero esa es otra historia). Hoy salen de los cajones y me asaltan por la calle, miedos que considero a ratos irracionales y que pensaba tenía superados y que no puedo comprender de dónde vienen y mucho menos, a dónde me llevarán y mi gurú dice que son Karmas que vienen de atrás. Tal vez otras vidas... pero no creo tener tan buena memoria.
Así que trato de irme hacia atrás en el tiempo y entender en dónde empezó todo. En realidad nunca fui noviera. De hecho fui muuuuuuuuy lenta para TODO, pero pensándolo bien, me parece que todo este camino karmático inició por ahí de la secundaria. Desgraciadamente, entonces no entendí el poder que representaba el medir 1.70, pesar 50 kilos y ser la primera en no haber pasado ni por los corpiños... me fui derechito a usar brasier y digamos que mi cuerpo no tuvo pudor alguno por esperar y se brincó directo un par de copas. (Ufff!... si hoy regresara a la secundaria, sabiendo lo que hoy sé...)
Entonces el instinto trataba de decirme algo, pero yo estaba jetona, ciega, sorda... Notaba que mi cuerpo despertaba cosas extrañas en mis compañeros, pero no entendía nada. Más bien me incomodaba en extremo. Me acuerdo en especial de AQ que casi todos los días me decía: volví a soñar contigo y te besaba, soñé que te ibas a desnudar, y algún día (el día que le prohibí volver a dirigirme la palabra) me dijo que habíamos hecho el amor en sus sueños, los cuál me ofendió terriblemente. Incluso alguna vez me suplicó (literalemente): "déjame tocarlas por favor, me estoy muriendo..." con una ansiedad y desesperación difíciles de actuar. Nunca lo dejé. Por su culpa pasé años queriendo hacerme cirugía y dejarme unos mini chicharitos. Hace unos años lo vi en una reunión de ex-alumnos. Supe que se casó y tiene un par de hijos y me dio mucha risa cuando muy tímidamente me dijo: eres mi eterna fantasía, desde la secundaria. Ya después de unos años me resultaba halagador pero aun así, nunca le cumplí sus deseitos.
También entonces había un moreno que me gustaba mucho. Iba uno o dos años más arriba que yo: Paul. Cada vez que nos encontrábamos en los pasillos, me molestaba: me pellizcaba la mejilla, me picaba las costillas o hacía como si me fuera a abrazar o dar un beso para que yo lo empujara y después me decía: -Seguro no sabes ni besar. -¡Claro que sé besar!- le respondía indignada. -Ah siiii??? y quién te enseñó?- me contestaba entre burlón y curioso. Yo me volteaba y me iba a mi salón, hasta que un día le respondí muy decidida: ¡¡pues todos nacemos sabiendo besar!! y él, entre casi carcajadas me dijo: "lo sabía, no sabes ni besar".
A los pocos días noté un cambio extraño. Se acercaba pero no me molestaba. Recuerdo que un día parecía que me estaba esperando en la puerta del colegio y en cuánto pasé me recogió la mochila y se ofreció a ayudarme. Me llevó hasta mi salón, que quedaba en el fondo y en el segundo piso -¿nos vemos en el recreo? creo que lo vi con cara de ¿y ahora a ti qué te picó? y le dije: si, como sieeempre (??)... y es que mi entonces mejor amiga, era novia de su mejor amigo y en lo que dábamos vueltas por el patio, nos cruzábamos con ellos y pues en lo que los tortolitos se decían cosas, se tomaban de la mano y hasta se robaban algún besillo, Paul y yo nos quedábamos como tarados parados a un metro de distancia de la parejilla y sólo sonriéndonos o si acaso, compartiendo alguna golosina o mordida de un sandwich, así que su propuesta de "nos vemos en el recreo" me pareció francamente absurda; pero efectivamente desde ese recreo había algo diferente. En cuánto ellos empezaban lo que parecía ritual de apareamiento de gallinitas de guinea (tomados de la mano, a ratos con las frentes pegadas y el resto del cuerpo separados y girando lentamente primero a la derecha, luego a la izquierda y moviendo los ojos como para ver si no venía nadie (aunque tooooda la secundaria estuviera en el patio), Paul llegó y me saludó de beso en la mejilla y recuerdo que me regaló un chocolate. Estoy casi segura que era un bubulubu. Me dijo que si quería ir al cine algún día con él. -No sé, tengo que pedir permiso. -Pues pídelo. -No sé. ¿y si mi mamá se enoja?...
Abro paréntesis: 1) La niña Catastrófica tenía determinantemente prohibido tener novio y 2) por si esto fuera poco, la madre de la Catastrófica era el terror de los terrores, con un puesto de directora pero en aquel entonces casi prima hermana de Hitler o la madrastra de Blanca Nieves (la prima mala), más de un personaje prefería acabar en la dirección o expulsado que pasar por la oficina de mi madre...cierro paréntesis.
-¿Y si mi mamá se enoja?
-Pues no le digas
-¿Estáaaaaaaaas loooooooco? Si no le digo y se entera (y ella no sé cómo, pero hasta la fecha siempre se entera) nos mata...- Y él sabía que no exageraba.
- Es que tengo muchas ganas de enseñarte a besar...- su tono de voz era otro, su mirada era diferente y ahora tenerlo cerca resultaba francamente desconcertante. El timbre. Se acabó el recreo -¡Adios! -¿Nos vemos a la salida?- casi me gritó mientras yo corría al salón -Que no, que no, que no... pero yo si quería. ¿Qué extraño misterio había en saber besar? ¿Qué ciencia podía tener?
El caso es que a los pocos días mi amiga me pidió ayuda: el plan era que su papá nos pasaría a recoger, nos llevaría a la plaza de nuestra adolescencia para comer en el área de fast food y después ir al cine. Evidentemente, esa era la versión oficial, pero la realidad era que en cuánto el papá nos dejara en la plaza, ella se vería con el mejor amigo y se irían a pasarla de lo mejor en un hotel... sólo unos meses antes habíamos hecho justo la misma jugadita, pero en aquella ocasión nos habíamos preparado un mini "ritual" especial: antes de que se fuera nos dimos un fuerte abrazo: su último abrazo "virgen". Desde entonces, repetíamos el numerito frecuentemente. Parte de mi tarea consistía en meterme sola al cine, reventarme la película y después contársela a mi amiga con lujo de detalles de la puerta del cine, a la puerta de la plaza en dónde su papá nos recogería puntualmente.
Esta vez, la aventura tenía un toque diferente. Los tortolitos, queriendo jugar al cupido (o en realidad, el amigo ayudando a Paul a ver si me convencía y en una de esas perdía yo también mi virginidad) lo invitaron "para que no entrara sola al cine" (Tan amables). Desde que entramos fue empezar la lucha... me tomaba la mano, yo la quitaba; intentaba abrazarme, yo me quitaba; me jalaba hacia él para abrazarme, yo lo empujaba; me quería dar un beso y yo me negaba y el colmo de los colmos fue cuando me agarró la mano y trató de jalarla hacia su miembro diciéndome: por lo menos tócame tantito... ¡¡osea!! ¿quien diablos se creía que era yo? ¿pensaba que era una cualquiera? el cine completo se enteró... al salir del cine me dijo: pero no te enojes, te iba a pedir que fueras mi novia... ¿quiere decir que si soy tu novia tengo que hacer eso? Si así fuera, no quiero tener novio!!! pero no es así: yo ya tuve novio. Y es que yo había durado más de 3 meses con mi ex-novio (el que se podría considerar el primero): se me declaró -eso se usaba antes- justo antes de salir de vacaciones de semana santa. Después de un "déjame pensarlo" me llamó como a los 3 o 4 días y por teléfono le dije que sí. Hablamos un par de veces más y luego terminaron las vacaciones y por fin nos vimos de nuevo. El primer día lo dejé que cargara mi mochila, me tomara de la mano y me llevara al edificio en dónde trabajaba mi mamá, que estaba como a dos cuadras, pero no sé porqué demonios, ese día mi madre decidió pasar por mi y yo alcancé a ver la Brasilia blanca que teníamos desde mucho antes, así que le arrebaté la mano a Roberto, le arranqué la mochila del hombro y lo empujé de regreso gritando "¡escóndete!"... el pobre tipo se fue casi pecho tierra a esconder entre dos coches. Mi mamá buscó a la fugaz sombra y después se me quedó viendo muy seria. No me dijo ni media palabra, pero yo sabía: me había descubierto... la piernas me temblaban. En los tres meses que duramos, el pobre Roberto realizó la hazaña de acompañarme dos veces más (sin episodio de mamá en auto) y a la tercera vez me dijo: me gustaría darte un beso. Yo, haciendo un acopio de toda mi fortaleza le puse el cachete, sintiendo que me ponía morada y aterrorizada de que pensara que era yo una cualquiera... el tipo, estupefacto (ahora entiendo el verdadero porqué) me plantó tímido beso y se despidió de mi. Una semana después me llamó por teléfono y me cortó... Y a la semana siguiente, el compadre en cuestión se daba tremendos fajes bajo las escaleras y entre salones con Silvia, una amiga "ligeramente" más liberadita que yo...
Concluyendo: mi crisis entre tener un noviazgo, un free o una relación abierta tiene su raiz antes de mis 15 años!!! Demonios. Como bien dice mi Gurú: seguramente es tiempo de hacer frente a mis Karmas y encontrar mi destino...
|