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Palabras Sobran...

Posted by Chilanga Catastrófica on 5:13 p. m. in , , ,
Hace casi un año hice un "Ejercicio Musical" con las palabras de Fito (la idea es responder unas preguntas usando las canciones de un solo artista) porque tampoco había inspiración ni palabras suficientes.
Hace unos días Alonso pasó por aquí (gracias) y me vino a remover con sólo dos palabras: PALABRAS SOBRAN... y sí. Supongo que no quería usarlas por usarlas.
Hoy, por fin estoy a unos días de ver a Sabina (mi otro Gallo), uso sus palabras para regresar a mi Catastrófica casa -a ver si todavía pasa alguien por aquí a leerlas- Van con muy especial dedicatoria a mi re-querido Ordinario, al Sr. Anónimo Favorito (porque los 3 seremos cómplices y compañeros de un gran viaje por estas -y muchas otras- palabras) y pues a Alonso (aunque dudo que guste de Sabina) por esas dos palabras.
Y para todos los que pasen por aquí: "duermo y dejo la puerta,de mi habitación abierta,por si acaso se te ocurre regresar…”
Salud!!

¿Eres hombre o mujer?
Yo quiero ser una chica Almodóvar…

Descríbete:
Inocente y perversa, como un mundo sin Dioses; alegre y repartida, como el pan de los pobres...


¿Qué sienten las personas cerca de ti?
con un poco de imaginación, partiré de viaje enseguida a vivir otras vidas, a probarme otros nombres, a colarme en el traje y la piel de todos los hombres que nunca seré...

El mejor piropo:
de estufa corazon… te tengo a ti

¿Cómo te sientes?
De par en par he abierto los balcones, he sacudido el polvo a todos los rincones de mi alma...

¿Cómo describiría su anterior relación sentimental?
Yo quería quererla y ella no… así que se fue. Me dejó el corazón en los huesos y yo de rodillas.

Describe tu actual relación:
Estoy tratando de decirte que me desespero de esperarte, que no salgo a buscarte porque se que corro el riesgo de encontrarte

¿En dónde quisieras estar ahora?
A mitad de camino entre el infierno y el cielo (yo me bajo en atocha… yo me quedo en Madrid)

¿Cómo eres respecto al amor?
Yo no quiero un amor civilizado…Y morirme contigo si te matasy matarme contigo si te mueres (Contigo)

¿Cómo es tu vida?
Algunas veces vivo y otras veces la vida se me va con lo que escribo….

¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?
Lo que yo quiero corazón cobarde, es que mueras por mi…

Escribe una cita o frase famosa
En Comala comprendí, que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver

Despídete:
Que el fin del mundo te pille bailando…


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¿Dónde Están? (Ubi Sunt...)

Posted by Chilanga Catastrófica on 2:14 p. m. in , ,
Me siento como si estuviera cruda, despertando de una larga siesta post-borrachera en la que no termino de entender qué fue lo que pasó y cómo llegué a este lugar. Pero sólo estoy de "regreso a la superficie". Pasé meses inmersa en el que fuera -tal vez- el proyecto más ambicioso de mi carrera, al que le deposité absolutamente todo: tiempo, energía, mis pensamientos, mi persona y mis "sueños a futuro" y todo para que no resultara... perdimos. Nada resultó como soñamos -porque la realidad fue otra- y no teníamos un plan "B". Fue un buen golpe, una excelente sacudida. Un antídoto para el Ego inflado y la soberbia, tan fáciles de contraer por estos munditos publicitarios. Volver a "arrancar" me ha costado trabajo -sin catastrofismos de por medio- simplemente porque regresan la preguntas a mi cabeza: ¿qué sigue?, ¿es relevante esto para mi?, ¿quiero seguir haciendo esto 1, 5, 10 años... una vida?, ¿estoy "a tiempo" para darle un giro a mi vida? ¿qué tendría que dejar atrás?... Regreso a lo que es realmente importante, a lo que me mueve: mi familia, mi gente, mis libros, mi blog, mis sueños... hoy agradezco no haber respondido al Meme que me dejara Elisa hace semanas ya invitándome a hacer un Ubi Sunt -que signfica ¿Dónde están?- tal vez a partir de ese recuento de nostalgias pueda yo encontrar entre lo perdido una señal que me muestre qué camino seguir... y dejo que me mis ojos volteen para atrás... tal vez muy atrás. Ubi Sunt...

I.
El oso de peluche (Pucheros) que fuera de mi mamá y que me acompañara en la infancia. La niña a la que le regalé aquel oso rosa de plástico tan feo pero que yo amaba. Toñito B., mi primer amigo en la vida con que compartí cuna, vacaciones y mamila (dicen las fotos). El imán con forma de herradura de mi Abuela Je con el que yo pasaba horas rescatando alfileres de la alfombra. Las ciudades que mi hermana -y muchas veces también mis primos- inventábamos con los Fisher Price y que tardábamos más en armar que el tiempo que dedicábamos a jugar. Mi bici roja. Mi libro de Genoveva de Brabante (tal vez el primer libro que leí de un jalón y puede que sea el que me regaló la "vida nueva" que hace la lectura una necesidad de vida). Los vestidos que mi Abuelita Je nos hacía iguales a mi hermana y a mi. Los pollitos, patos, ranas, peces y demás mascotas que pasaron por nuestras manos. Mi Abuelita Copesina, tan jóven que podía tirarse de panza con nosotras en el cuarto vacío para jugar a las muñecas y les hizo cortinas, sábanas y tapices para después ser quien me recogiera al salir del Magic o el News años después... Las Tardeadas. Las Navidades, Santa y los Reyes que nos escondían los juguetes. El olor a plástico nuevo de esas fechas. Los veranos de Lunada y los fines con los Primos.
II.
Sé perfectamente en dónde está durmiendo mi abuelo, pero a dónde van las miradas, las conversaciones, su risa y su mano que apretaba la mía tres veces. Su voz. Mi tía Mimí y su risa. El Doctor, sus ocurrencias, su cariño y sus consejos-peticiones "tenle paciencia a mi'jo". Mi techo lleno de estrellas, mis paredes moradas y la casa del árbol. P, el que me enseñó a besar, I: el primer novio y su convertible amarillo. Mi traje de mezclilla favorito. Mis tenis rotos -cien veces rescatados de la basura y que mi madre odiaba. Mis diarios. Mis faldas largas "de Gitana" y mis huaraches, las cartas entre mi Camarada y yo, que empezaron antes que mi adolescencia...
III.
Mi mejor amigo, mi casi hermano - al que amaba (y tanto) antes de enamorarme de él- y nuestros largos abrazos, las confidencias, las tardes de cine y las noches de reventón en los que me invitaba a ligar o me mostraba a los que me había ligado sin darme cuenta. Las largas noches y su ansia de tenerme a todas horas y lugares cuando cruzamos La Frontera. Su amor sin cabeza de por medio, sin cálculos, reglas o límites. La vida para siempre y junto a él. La Amistad sobre todo y para siempre.
IV.
¿Y la que iba a recorrer el mundo? La viajera incansable, primero psicóloga, luego escritora y locutora en alguna comunidad rural... La hippie, la gitana, la izquierdoza, revolucionaria, activista; la de la casa llena de amigos, la feminista insumisa. La que no pensaba en otra posibilidad que ser absolutamente feliz, plena, satisfecha, llena de fe y confianza.
V.
¿En dónde estoy YO: en dónde y cuándo me perdí?

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Vals Final...

Posted by Chilanga Catastrófica on 5:46 p. m. in
La luz entraba a penas por el ventanal filtrada con la cortina. Él estaba sentado frente al piano y observaba cómo las copas de los árboles se balanceaban. Sin darse cuenta, también comenzó a moverse al mismo ritmo.

Sus pensamientos no lograban tarnquilizarse ni con el triste y lento vals que había elegido. Se concentró y sintió cada nota. También sin que se diera cuenta -o sin que pudiera evitarlo- las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas: sabía que habían tomado la decisión correcta pero también que sería muy doloroso y difícil, pero esa relación no podía seguir. No tenían ningún futuro juntos. Sabía que junto con la puerta, se había cerrado un capítulo en su vida y tendría que seguir inventándose otra historia. Era lo mejor para todos.

Estaba por terminar la pieza cuándo escuchó que la puerta de la calle se abría. Por un momento su respiración se agitó al grado de casi no poder respirar. Guardó silencio y cerró los ojos deseando escuchar la voz de Roberto pidiéndole que pensaran las cosas de nuevo, pero sólo escuchó los tacones de su mujer y los pasitos de su hija de 4 años corriendo hacia él mientras le gritaba: "Papi, Papi... ya llegué!!"

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La Jacaranda... (Árbol / Vida)

Posted by Chilanga Catastrófica on 4:13 p. m. in , , ,
Estallaban bombas de flores, la primavera llegaba y con ella los domingos de visitar a tu hermana; recorrer por los mercados y probar frutos maduros para desaparecer después en secretos paseos extraños: museos escondidos en casas, calles de piedras de río, historias de tres palabras en epitafios perdidos.
Eran las jacarandas, antes árbol de alegría, que bañaban de estrellas lilas esas calles de mi infancia alfombrando recorridos, decorando tus palabras que iban armando cuentos y sueños de tardes moradas.
Entre tus cuentos hablabas de la jacaranda olvidada, que sombreaba el que sería tu hogar y con tus sueños viviría. Hoy no hay árbol que transmita mayor tristeza en mi vida, que aquella jacaranda que hoy tu sepulcro cuida: su tronco antes recto y seco ahora ha cobrado vida y dibuja una extraña curva que tu amplia espalda imita; también extraña tus cuentos e incluso hay días que busca imitar también tu risa, más lo único que puede es llorar morado y lila...

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Dreaming...

Posted by Chilanga Catastrófica on 10:07 a. m. in , ,
...y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando
(Oliverio Girondo)

Apenas abrías los ojos al tiempo que pausadamente me contabas:

- Tuve un sueño de lo más raro. Maravilloso, pero muy raro... Volábamos.

-¿Volábamos? ¿Los dos? - y sentí que estaba soñado

-Sí. Sabía que venías conmigo. Llevábamos al perro... y encontrabas la definición perfecta... Fuimos al pueblo...

El resto de tus palabras se me fue perdiendo poco a poco en el nuevo sueño: el mio. Y volé a la regadera, soñando. Y el agua ya no lo era más: eras tu en el sueño, acariciándome toda, convirtiéndome en agua hasta hacerme estallar. Volando regresé a tu lado y me colé en la cama, ahora fresca, complacida, radiante, satisfecha... y te besé por soñar conmigo.


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Reminiscencia en la Memoria...

Posted by Chilanga Catastrófica on 10:48 p. m. in
Su abuela no la quería. Nadie se lo había dicho y E no entendía porqué pero simplemente, lo sabía. Lo sentía. Lo supo dentro de ella desde los seis años. Más o menos al mismo tiempo, conoció el significado del desprecio gracias a los domingos familiares en los que La Abuela preparaba su famosa receta de pollo a la naranja. El aroma del jugo de pollo con el cítrico mientras se cocinaba invadía la casa y la familia sabía que era momento de sentarse a la mesa cuando este aroma se combinaba con el de las papas recién asadas y el pan. No era necesario si quiera que llamaran a la mesa… el olor avisaba que era la hora.
También E sabía que ese momento era la hora de la humillación. Hijos, sobrinos, primos, nietos sentados alrededor de la enorme mesa del comedor esperando su plato y recibiendo la pieza de pollo de su preferencia: Lalo, Pepito y La Nena muslo y pierna; a Omar y César (como a E) les gustaba la pechuga (sin hueso ni pellejo) y Lola solo los muslitos acompañados de las alas bien doradas y así, todos iban recibiendo su plato, pero a E nunca le llegaba el turno. Su abuela parecía olvidarla siempre. Hasta el perro alcanzaba alguna pieza jugosa (tal vez la pechuga) y cuando Ella hacía notar en medio del barullo que a ella no se le había servido, la Abuela aparentaba sorprenderse o apenarse y corría a la cocina para regresar con un plato lleno de colas de pollo y un poco de papas que “había logrado rescatar”. Dejó de evidenciar esta práctica constante cuando notó que provocaba discusiones entre sus padres. Entonces la infancia empezaba a irse con velocidad y con ella la sumisión, dejando en su lugar la rebeldía típica de la adolescencia que aprovechó para evitar los domingos de pollo a la naranja en casa de la Abuela y con ellos, la sensación de repudio, desprecio y tristeza que la atormentaban.
El tiempo pasó y este todo lo cura o al menos eso se espera. La abuela murió y con ella la famosa receta dominical. Esto y algunos años en terapia lograron aliviar su autoestima, eliminar la idea de rechazo constante pero sobre todo, la sensación de odio hacia la Abuela y mandó al rincón del los recuerdos (o del olvido) aquella historia.
Pero ahora, después de tantos años todos esos sentimientos regresaban de golpe. Al entrar a casa de la abuela de Renato un lejano olor invadía el departamento y sintió de inmediato ganas de vomitar pero logró controlarse. Pensó que eran los nervios, pues era un día crucial. Decisivo para la relación y su futuro. Renato había sido muy claro desde el principio casi un año atrás: su abuela lo había criado y ella tenía la última palabra en todo. Si ella no aceptaba a cualquiera de sus novias, él sin siquiera cuestionárselo, las dejaba para jamás volver ni a pensar en ellas.
Ella tardó un poco en descubrir que el olor era la causa de su repentino malestar. Entró al baño buscando controlarse mientras Renato subía a buscar algún encargo de la anciana. Él sabía que era solo un pretexto de su Mama (como le llamaba cariñosamente) para encontrase a solas con E cuando saliera del baño, así que decidió aprovechar el momento para ir a la sala de TV y revisar el marcador del partido.
En cuánto abrió la puerta del baño, un golpe de olor le llegó al cerebro sacudiendo todos los recuerdos guardados en su memoria. Pollo a la naranja. Arcadas que logró controlar de nuevo. ¡Claro! Era pollo a la naranja. Vio la silueta de la anciana esperándola en el balcón absorta, tirando un poco de alpiste a los pájaros. No podía pensar. El olor la cegaba y con él llegó una terrible mezcla de rencor, dolor y odio que le nubló la mente. Sin decir una palabra, cruzó la puerta del balcón. Nadie podría detenerla. Nadie se interpondría a su felicidad, no la rechazarían. No la harían menos. ¡Nadie la alejaría de Renato jamás! Y antes de que la anciana pudiera siquiera percatarse de su presencia, E se paró detrás y la empujó con fuerza. Unos segundos después se escuchó un sonido seco y sordo. Silencio. Después, solo gritos…
Renato nunca entendería porqué su Abuela había decidido suicidarse: a su edad y en un día tan especial... si no hubiera sido por el apoyo incondicional de su ahora esposa, quién sabe qué habría sido de él. Al final, se resignó y terminó por coincidir con E: todo fue por aquel insoportable y desgraciado olor de Pollo a la Naranja.
Nota: ¡Feliz cumple a mi Blog... y a Nacho!
Actualizado el 23 de marzo.

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Cazando Tatuajes...

Posted by Chilanga Catastrófica on 7:48 a. m. in ,
En este afán de encontrar respuestas (que ya me sé), retomo "Cazador de Tatuajes". El solo abrirlo me clava un dolor extraño que no puedo identificar, pero quiero entender lo que sea que se pueda entender, rescatar lo que sea necesario y cada palabra que leo te redescubro un poco más. Analizo, recuerdo, te leo, te recorro, te reconozco y cada vez tengo más miedo. Miedo a descubrirte como te imaginaba, a descubrirte como desde siempre he sabido que eres y las dudas atraviesan mi mente, corazón, alma, cuerpo... mi sexo. Te absorbo en cada palabra y te quiero y odio más, y es entonces cuando quiero gritarte que hubiera querido ser tu Sabina, tu Marianne, tu Constancia, tu Condesa... -todas y tuya- porque hubiera querido ser tu aire, tu fuego, tu agua, tu tierra, La Isla del Fin del Mundo a la que vuelvas cuando el fuego te queme, el agua te moje, el aire te seque y la tierra te empolve y también cuando dejen de hacerlo. Quería ser la isla flotante a la que viajaras para recuperar los 4 elementos que tomaste de ella, que no ves en ella y que aun así, se reinventan para ti.
Cada vez que me acerco más a volver a amarte me odio un tanto más. Y mientras más descubro lo cerca que estás de mi o lo cerca que estoy de ti, lo mucho que te leo, todo lo que te conozco, percibo más cercano el peligro, me digo que es momento de alejarme, desaparecer, correr y no parar hasta que bajo mis pies solo haya hielo o arena. Nubes o fuego, da igual. Lo que sea que anuncie que mis pasos se alejaron, para siempre, de los tuyos. Quisiera hacerlo antes de que tu me alejes, pero aun así espero "el momento”. Debería desaparecer antes de que tú leves el ancla de esa tu isla y yo quede abandonada a la deriva, vacía. Vacía de aire, fuego, tierra, agua... de mi. De nosotros. De ti.

Pero abro los ojos y me busco: estoy vacía de ti. No queda nada de ti dentro de mi, y entonces entiendo aun menos qué estoy haciendo. No entiendo en dónde estoy parada, no entiendo a qué me aferro y un miedo doloroso me invade y un dolor que da miedo se apodera de mí. ("Lo que no es tuyo no lo pierdes, se va. No tengas miedo de perder lo que en verdad es tuyo").
Me descubro fantasma de mi misma, paralizada y abrazada a la idea de ti con esta sensación de estar parada al filo del abismo y aun así dispuesta a avanzar hacia el aire o a la nada si eso te complace y sólo entonces entiendo que ya no tengo mucho más que darte: tal vez únicamente me quede regalarte ese último paso al vacío.

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Ahora mi piel...

Posted by Chilanga Catastrófica on 6:03 p. m. in
Propuse tatuar tu piel sobre la mía,
caminar por los límites del Abismo Negro.
Te propuse ser uno mismo, cuando entregábamos los cuerpos
al inmenso placer de nuestras ganas.
Rocé tu boca con mis alas y volé como un Ave de Luz encantada.
Me miré en el espejo que en tus ojos construí,
vaciándome toda, vaciándome en ti.
Me convertí en el Ángel Salvaje que cayó una mañana;
en la raíz viva que abrazó tus entrañas.
Me transformé en la roca
que despeñó por la montaña hacia tu remanso:
donde descansan mis ansias.
Finalmente, cansada, aturdida,
caí con las alas extendidas rogando al Sol por las caricias.
Y ahora lejos de ti, de mi piel ya no queda nada.

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Memoria Epidérmica...

Posted by Chilanga Catastrófica on 6:48 p. m. in
Aquí llevo tus tatuajes.
Los signos de la sal
que dejaron tus mareas:
mordiscos, manos, aliento
y tus ojos atrapados en el círculo
de la doble mirada de la Luna.
Dedos escribiendo en sus yemas
la tersura de mis labios, la leche, tus lunares...
Mi aliento aún busca la llave del paraíso
para que entres y descubras un corazón
sediento y cautivo entre la piel...
Mordiscos, manos, aliento, lengua, labios...
Tatuajes que nunca hiciste (fueron) tuyos,
sino del instante.

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