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Despedidas...

Posted by Chilanga Catastrófica on 2:48 p. m. in , ,
Dicen que no se sienten las despedidas,
Dile a quien te lo dijo, Cielito Lindo, que se despida...

Cuando pienso en mi Abue, vienen de golpe a mi cabeza un montón de recuerdos felices. Hace poco más de un mes que se fue y pese a que la extraño terriblemente (sobre todo al llegar el fin de semana, que es donde su ausencia es más evidente -suena raro, pero así es-, hay memorias que han estado surgiendo como pequeñas sorpresas cuando menos me lo espero y que han hecho todo un poco más fácil de sobrellevar.
La recuerdo riéndose. De más joven lo hacía más fuerte y creo, que con la boca abierta; pero hasta sus últimas fechas, se reía incluso de chistes complejos o doble sentido (entendía perfectamente los albures entre mi papá y sus amigos por ejemplo).
La veo y la sueño bailando (no sé porqué casi siempre con "Los marcianos llegaron ya..."). La recuerdo cantando: Perfume de Gardenias y Señora Tentación. Estas dos canciones son las más constantes en mi memoria. En los últimos años o meses, le preguntábamos -como si fuera una niña chiquita-, quién era la Señora Tentación y ella respondía con una sonrisita discreta, viéndote a los ojos y pegándose en el pecho: "Pues yo"; y es que fue una mujer guapísima ("paraba el tráfico" dicen los que la conocieron), de un cuerpo escultural, elegante y con mucho porte. Sus hermanas contaban que de joven, los hombres lanzaban los sacos o abrigos a las banquetas y a los charcos (galantería de la época), para que no ensuciara sus zapatos… ella nunca lo negó, pero tampoco lo escuché de su boca.
También la recuerdo cantando en las posadas. Se las sabía de memoria... sin embargo, creo que la escuché cantar más veces en estos cuatro años (desde que mi abuelo se fue), que antes y ahora, hasta exigía que cantaran, que aplaudieran, que festejaran... creo que en estos 4 años, aprendió a exigir o re-descubrió que tenía voz (y su voz, se obedecía).
Pero de las cosas que he recordado, es a mi abuelita, en el departamento que tuvimos en Horacio, tirada de panza en el que llamábamos el cuarto vacío y que más bien era el cuarto tirado: ahí teníamos las casitas de muñecas (fisher price), las barbies, los jueguitos de té, la pecera con dos ranas y mi Abue, jugaba en el piso conmigo (o con nosotras). Recuerdo que le hizo cortinas, alfombra y hasta las colchas a las mini camitas de las casas de juguete. Una maravilla.
La recuerdo entera y serena. Sigue sorprendiéndome que jamás la volví a escuchar hablar de mi abuelo desde la madrugada que murió y nunca, nunca me atreví a mencionar su nombre frente a ella o a preguntarle si lo extrañaba. Entre las muchas cosas que siempre quedan sin decir (supongo que por mucho que intentes, siempre queda algo), quería preguntarle si de verdad había amado tan impresionantemente a mi abuelo y si no se había arrepentido de hacerlo... le aguantó TODO. Recuerdo que hace muchos años me dijo muy resignada, que él era "su cruz".
No he conocido a nadie con su fe. Ni la Mensajera querida. Siempre se la he envidiado... y sin embargo estaba muuuuuuuy lejos de ser "mocha" o darse golpes de pecho. Por el contrario. Ella fue la única que no se esforzó por ponerle ‘un título’ a mi relación con Monám: sólo me preguntaba ¿y tu amigo?. Cuando nos fuimos a vivir juntos, lo cambió por "Tu compañero" (en cambio mi tía lo presenta como mi esposo) y me preguntaba mucho si me trataba bien. "Siempre Abue. Me consciente mucho mi reina..." y ella sólo sonreía y asentía aprobándolo. Mucho tiempo le angustiaba que no fuera yo a encontrar "un buen hombre"... creo que en ese aspecto, se fue tranquila.
Entre las cosas que me habría gustado heredar de ella son sus su receta del dulce de camote con piña y los buñuelos… sin embargo creo que heredé muchas otras cosas: el gusto por las nueces de todo tipo (principalmente las castañas, avellanas y las nueces de la india) y los anillos enormes, la buena memoria musical, el gusto por bailar, cocinar y llenar la casa de familia y amigos, la ropa de colores vivos…
Era coqueta y elegante y exactamente así se fue: "prudente" (aunque en pleno grito del 15 de septiembre), sin aspavientos, tranquila… tal vez un tanto casanda de vivir, pero también creo que muy en paz.
Hace un par de semanas la soñé por primera vez desde que se fue: éramos puras mujeres alrededor de su cama y aun teníamos que ayudarla a sentarse bien. Eso me sorprendía. Yo pensaba que ya iba a poder caminar y bailar sin problema y ya nada le dolería. Entre risitas traviesas me dijo que era poco a poco y que además, le gustaba que la consintiéramos… nos reímos juntas, nos abrazamos y me pidió que ya no llorara, pero no se lo pude prometer. Me desperté y todavía sentía su beso… sé que ahora así será como nos veremos y nos apapacharemos, pero como ella dice: para acostumbrarme tendrá que ser poco a poco. Dulces sueños Copesina, mi Abue hermosa…

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