Érase que se era... érase que a veces Es

La No-Noblecita (que no era para nada pequeña, ni grande) tenía un Don poco maravilloso que distaba mucho de ser una gracia. Una facultad que era tal vez y por mucho, su peor defecto. Sin duda alguna, una gran habilidad que ponía en riesgo constante la paz de su Unipersonal dominio y es que la Princesa tenía como afición, la adicción de suponer Príncipes Azules en dónde solo existían simples hombres verdes y seres grises…